Carlos Ramírez Uriana, Álvaro Ipuana Guariyú
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Delegados de la Mesa de Diálogo y Concertación para el pueblo wayuu, en el Sur de la Guajira, se unieron a las voces de repudio, deplorando el cruel y brutal homicidio de la niña indígena de 12 años de edad Neilys Johana Salas Navarro.

En un comunicado, los representantes de la organización y las autoridades tradicionales de los pueblos aborígenes, asentados en los municipios de Hatonuevo, Barrancas, Fonseca y Distracción, manifiestan sus sentimientos de pesar, profundo dolor y solidaridad a sus familiares y exigen a los Entes Estatales, celeridad en las investigaciones, para dar con el paradero los responsables, quienes merecen castigos inflexibles por tan aberrante hecho.

Aducen que la adolescente pertenece al clan Eiruku Epinayu, en la ranchería de Madre Vieja, del Resguardo de Caicemapa, zona rural del Municipio de Distracción y en el desplazamiento de la casa de una amiga a la de sus padres, donde hay una distancia de aproximadamente 200 metros, fue raptada, asesinada, incinerada y enterrada.

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El oficio mediante el cual, hacen su enérgico pronunciamiento, es firmado por José Orangel Sapuana, Álvaro Ipuana Guariyú, Luis Fernando Hernández Molero y Carlos Ramírez Uriana.

Sobre el caso aberrante, la Directora General del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar Icbf, comisionó un equipo interdisciplinario en el Centro Zonal – Fonseca, para que en articulación con la comisaria de Familia municipal, les hagan acompañamiento a los parientes de la menor, en su duelo.

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