Dilaureth Epinayu Epieyu, miembro del Programa de Formación Dual
Dilaureth Epinayu Epieyu, miembro del Programa de Formación Dual.
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Hace un año, un grupo de 80 guajiros nacidos en el área de influencia de Cerrejón, llegó a la empresa a través del Programa de Formación Dual, del cual, 54 de ellos son de la etnia wayuu.

La multinacional indica que así fue como conoció a Dilaureth Epinayu Epieyu, miembro de este programa quien asegura que; para ella, Cerrejón es equidad para la mujer joven y wayuu.

Dilaureth, quien es originaria de la comunidad Piula de Media Luna y tiene 24 años, al terminar el bachillerato no tenía claro cómo seguiría estudiando. Su opción era conseguir algún oficio para contribuir al sustento de su familia. “Cuando me llamaron significó demasiado. Se abrió una puerta, una nueva visión de un futuro diferente para mí. Esa es una oportunidad que, como joven y wayuu, uno debe aprovechar al máximo”, afirma la aprendiz.

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Esta puerta se ha abierto a 270 jóvenes guajiros del área de influencia de Cerrejón, que han sido parte del programa de Formación Dual de técnicos en Operaciones Logísticas, ofrecido por el Sena en alianza con la compañía, desde el 2018. Los beneficiarios tienen un contrato de aprendizaje que les permite recibir la formación académica y realizar su práctica de manera simultánea.

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En Cerrejón buscamos que los jóvenes de La Guajira tengan nuevas oportunidades a través de la formación, brindando el espacio para desarrollar y afianzar sus competencias a través de las prácticas en la organización. Además, mediante el apoyo de sostenimiento que se les otorga, se les provee un recurso para solventar sus necesidades básicas durante este periodo. Este es un legado que queda para su vida, porque aporta a su crecimiento personal y profesional”, indicó Juanita Bejarano, vicepresidenta de Recursos Humanos y Servicios de Cerrejón.

Al igual que Dilaureth, sus compañeros también encuentran aquí una gran oportunidad: “Este es el proyecto de mi vida. Ya ha cambiado mi vida al trabajar en una empresa ordenada y grande como esta. Nosotros somos wayuu y hemos aprendido nuevas costumbres, pero también estamos trayendo nuestros usos y costumbres; con respeto por mi trabajo, aportando con mi talento, y usando mi lengua nativa se afianza la relación con la comunidad porque mejora la confianza como vecinos”, comenta Geremías Rincón Uriana, aprendiz de la comunidad Lechemana de Media Luna.

Pero ¿qué hace que esta experiencia sea tan valiosa? Dilaureth lo responde con orgullo: “Cerrejón es equidad porque me ha incluido como mujer wayuu, oportunidad porque me ha permitido expandir mis conocimientos y ponerlos en práctica, y sustento para mí y mi familia porque nos ha permitido mejorar nuestra calidad de vida”.