El arquitecto Horacio Villareal acompañado de sus esposa e hijas.
El arquitecto Horacio Villareal acompañado de sus esposa e hijas.
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El fallecimiento seguido de varios miembros de las familias maicaeras, tiene nerviosa a la comunidad que no se recupera del aviso de un fallecimiento cuando ya están colgando en las redes sociales la información sobre la sorpresiva partida de otra persona.

Aunque en la mayoría de los casos se conoce que las personas fallecidas venían sufriendo alguna enfermedad y en otras que la muerte ha sido repentina por causas asociadas a la covid-19, la gente del común no da espacio a la duda y las vinculan todas con el virus.

Jose Anichiarico Robles, el casi eterno trabajador de la fiscalía y en los juzgados en Maicao.
Jose Anichiarico Robles, el casi eterno trabajador de la fiscalía y en los juzgados en Maicao.

Y no es para menos y que piensen con el deseo. Los informes que diariamente presenta el ministerio de salud al caer la tarde, ya tienen programado en la mente de los habitantes de esta ciudad, que al municipio le corresponde casi que por obligación gran porcentaje de las personas afectadas con el coronavirus en la Guajira, como ya es costumbre.

Los fallecimientos son tan continuos, latentes, seguidos y lamentables, que no dan tregua entre un sepelio y otro, sobre todo que estos actos ya no se cumplen como antes, sino que la mayoría se realizan con muy pocas personas, la mayoría familiares, quienes muchas veces no se bajan de los carros y ven en la distancia como parten sus seres queridos hasta su última morada, atendiendo recomendaciones para evitar el temible contagio.

Las redes sociales están contagiadas de mensajes de pesar. Ya no hay tiempo para las cadenas, los chistes, la música, la última foto de la reunión familiar, las selfis o de la llegada de un nuevo miembro familiar, sino para informar que murió un vecino, un conocido o que un familiar tuvo que ser trasladado a otra ciudad en condiciones delicadas.

Este estado paranoico se palpa en todas partes, en las filas de los cajeros, en las esquinas, en los súpermercados, en las tiendas y donde quiera haya más de una persona.

Oscar Camargo (Mondakú).
Oscar Camargo (Mondakú).

Desde la semana pasada hasta este lunes han fallecido varias personas conocidas, entre ellas Oscar Camargo, conocido como Mondakú; Pedro Urdino, vendedor del mercado público; Orlando Brito, cambiador de Bolívares; Daniel Romero, el vigilante de casi 40 años del edificio Nataly; Calixto Vergara, dirigente comunal; Humberto Ramírez, líder campesino y comunal; el pastor Ever Mejía; Joaquín Pérez, Horacio Villareal, Herlinda Leonor Carrillo Medina, conocida como “la pitoca” (residente en Carraipía).

El fallecimiento más reciente que conmovió el sentimiento de todas las capas sociales del municipio, fue la del arquitecto Horacio Villarreal, quien murió al parecer de un infarto en la mañana de este lunes 6 de julio.

Este medio, supo que hay varias personas residentes en Maicao de diferentes edades en clínicas de otras ciudades enfrentando momentos difíciles, muchas de ellas por causas asociadas a la covid-19. Otra muerte que dolió mucho en Maicao, aunque su residencia era en Riohacha pero casi toda la vida trabajó en este municipio, fue la del ciudadano José Anichiarico Robles.

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