La frontera de Colombia con Venezuela permanece cerrada, pero por las trochas se mueve el comercio.
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Por: Álcides Alfaro Guerra, corresponsal de LaGuajiraHoy.com

El anuncio se filtró este fin de semana y ya comenzó a preocupar a la población fronteriza y a los ciudadanos que habitan en sus alrededores que devengan su sustento de las actividades informales que genera el movimiento comercial en la zona de confín.

El gobierno habría determinado enviar en los próximos días un comando de hombres de la Policía Fiscal Aduanera, que frene el ingreso al vecino país, de mercancías nacionales a través de la frontera en Paraguachón.

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Como se ha informado ya ampliamente, que decenas de vehículos de ese país ingresan diariamente sin restricción alguna por el paso fronterizo entre los dos países, llevando mercancías varias como harinas, papel higiénico, desodorantes y granos entre otros.

La libre circulación de estos vehículos con mercancías colombiana no ha caído bien en el gobierno colombiano, que estima que si bien de la vecina nación no ingresan los artículos de los cuales tradicionalmente subsisten los nativos de la llamada Gran Nación Wayúu, desde Colombia tampoco deben “importarse” ninguna clase de alimentos u otros productos para el consumo en el vecino estado Zulia como hasta ahora y desde varios meses viene sucediendo con el respaldo de las autoridades venezolanas.

El anuncio de la llegada de un nuevo pelotón de la Polfa para reforzar a los agentes ya establecidos allí, no ha caído muy bien en algunos círculos comerciales fronterizos, pues algunos comerciantes en Maicao consideran inoportuna la acción del presidente aduciendo que desde la vecina nación ya no hay mucho que recibir y que si Colombia está en condiciones de producir y enviar, esto dinamizaría la economía interfronteriza beneficiándose los pueblos de las dos naciones en el área limítrofe.

Un vocero vecinal de Paraguachón dijo que esto afecta sensiblemente a sus habitantes, puesto que allí de alguna manera, el movimiento comercial que se genere desde cualquiera de los dos lados, ayuda a disminuir el impacto económico de las familias, afectado seriamente desde que el gobierno de Nicolás Maduro decidió cerrar la Frontera el pasado mes de Agosto de 2015.

Esa misma fuente, relató que la situación que vive la fronteriza población es crítica y se está poniendo más delicada cada día “17 familias han abandonado el poblado este año. Los atracos se han incrementado, los comerciantes maneros (informales) no encuentran a quien venderle y los cambistas de monedas extranjeras también se quedaron sin clientes” dijo.

Reveló que es alarmante la manera como los atracadores están asaltando a la misma gente del pueblo en pleno día al punto que han intentado derribar las puertas para robarles, pues están pendientes cuando los que trabajan con el estado, que no son muchos, les pagan para irles a quitar la plata. Relata la fuente que la situación empeorará cuando los trabajos informales que le dio el gobierno a varios grupos familiares, terminen en pocos días.