A los sepelios son pocos los que asisten mas por temor al contagio que por otra razón.
A los sepelios son pocos los que asisten mas por temor al contagio que por otra razón.
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La llegada del coronavirus de manera descomunal a Maicao que ya superó el centenar y la expectativa de que esta cifra siga creciendo, ha generado toda clase se prevenciones, emociones y hasta indebidas sospechas.

Pareciera que las otras enfermedades hubieran desaparecido ya que cada persona que fallece es sospechosa de haber muerto de la covid-19, así los familiares declaren públicamente las causas del deceso.

A pesar de los temores al covid-19 algunos no se protegen debidamente.
A pesar de los temores al covid-19 algunos no se protegen debidamente.

La situación es tensa, para muchos familiares de los fallecidos, hasta vergonzosa porque deben cargar con el peso de la mala información y las miradas sospechosas de los amigos y vecinos y hasta de los más allegados.

Debido a esas precauciones, muchos no van a los sepelios así sea guardando las medidas protocolarias.

“Ella lo que tenía era cáncer. Si le hicieron unas pruebas pero los resultados aún no han llegado, hay que respetar el dolor ajeno”, advirtió adolorido el familiar de una mujer que falleció recientemente de la cual algunos comentaron que había sido por el virus e inclusive la sepultaron bajo esa sospecha.

En la urbanización Mareigua, viven otro calvario porque algunos comentan que es un foco de covid-19, versión que desmienten los vecinos que afirman que ninguna de las 162 viviendas ha sido acordonada por las autoridades de salud y que si bien hay algunos casos, es de pacientes con cáncer terminal, diabetes y fuertes gripas pero ninguno diagnosticado con el virus autor de la pandemia.

Otros vecinos afirman que es tal la prevención que tienen en el barrio y se guardan las medidas, que no les permiten a los vendedores que caminen sus calles si el tapaboca, elemento primordial para que les puedan comprar sus artículos.

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