Los melones que han cultivado la comunidad indígena, indígena retornada, migrantes, retornados y víctimas del conflicto. Foto de Jeinner Camargo.
Los melones que han cultivado la comunidad indígena, indígena retornada, migrantes, retornados y víctimas del conflicto. Foto de Jeinner Camargo.
-Publicidad-
-Publicidad-

La Península no solo es una frontera que reúne diferentes comunidades, sino también una que ha permitido a todas estas converger a través del cultivo de los melones como oportunidad económica.

Colombia se caracteriza por la resiliencia de su gente y este es el caso de la comunidad indígena, indígena retornada, migrantes, retornados y víctimas del conflicto, fue gracias al cultivo de melón como oportunidad económica y de reconciliación, en el municipio de Maicao.

La felicidad de muchos cultivadores de melones en la zona rural del municipio de Maicao. Foto de Jeinner Camargo.
La felicidad de muchos cultivadores de melones en la zona rural del municipio de Maicao. Foto de Jeinner Camargo.

Maicao, una frontera que invita a diferentes comunidades a ser parte de una sola reunión, tanto a las comunidades indígenas colombianas como retornadas, migrantes de Venezuela, víctimas del conflicto, y retornados, a convivir alrededor de la cosecha de los melones como sostenimiento económico y reconciliación entre sí.

-Publicidad-

La felicidad de muchos cultivadores de melones en la zona rural del municipio de Maicao. Foto de Jeinner Camargo.Esta es otra historia donde la mujer cumple un rol de líder, Ylse Lozano, no solo ha protagonizado los procesos de cultivos sino también del comité afro y por ello, ha tenido un gran impacto en los procesos de su comunidad. Su historia de resiliencia nace después de ser víctima del conflicto y huir de su hogar, regresó con el fin de renacer y encontrar oportunidades en su territorio.

“Como líder me siento bien, trato de hacer las cosas enfocándome en mi comunidad, más allá de ser líder de los campesinos, sino también líder del comité afrodescendiente. Sacar adelante la comunidad a través del trabajo del campo’’ Ylse Lozano integrante del Consejo técnico operativo de Atnamana.

La felicidad de muchos cultivadores de melones en la zona rural del municipio de Maicao. Foto de Jeinner Camargo.Esta es una iniciativa de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y Acdi/Voca que promueve alianzas transformadoras para generar acciones de movilización e integración económica, social y cultural en 24 municipios y ciudades con mayor presencia de población migrante venezolana, y de gran importancia para la reconciliación.

Además, buscan resaltar la importancia de la memoria e identidad como herramienta de transformación y crear agentes de cambio inspirados en cuatro pilares: Confianza, Respeto, Empoderamiento y Diálogo.

-Publicidad-