Caminantes Venezolanos atraviesan La Guajira, llegan a Maicao y siguen a Paraguachón buscando su tierra natal.
Caminantes Venezolanos atraviesan La Guajira, llegan a Maicao y siguen a Paraguachón buscando su tierra natal.
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Desde el comienzo de la pandemia, la cuarentena y la paralización paulatina de la actividad económica en Colombia, miles de migrantes venezolanos que habían conseguido en este país lo que en el suyo les era imposible, han tenido que tomar la dura decisión de regresarse caminando.

Diariamente pasan por la ciudad de Maicao para llegar a Paraguachón y cruzar la frontera con el hermano país. Caminan sin descanso durante semanas soportando el clima, el hambre, el peligro de las vías y expuestos a la intemperie con el objetivo de regresar a su tierra natal.

Flavio Jesús Ureña Márquez, un trujillano que migró hace seis meses a Colombia. Regresar le tomó más de una semana a pie.
Flavio Jesús Ureña Márquez, un trujillano que migró hace seis meses a Colombia. Regresar le tomó más de una semana a pie.

Así es la historia de Flavio Jesús Ureña Márquez, un joven de 21 años de edad, procedente del estado Trujillo, que migró a Colombia a principio de año con la esperanza puesta en sus brazos con los que se dedicaba a la albañilería. Poco después de comenzar a trabajar, la pandemia le quitó el sustento, el trabajo y sus sueños de progreso en el extranjero.

«Los primeros días me fue bien porque comencé a trabajar en la construcción, pero luego llegó la cuarentena y todo se paralizó», contó a La Guajira Hoy al llegar a la zona de Brasilia en Maicao.

Relata Flavio Jesús que la dura crisis que se vive en Venezuela le impulsó a dejar su país y buscar nuevos horizontes donde pudiera generar calidad de vida para sí y para sus padres, con quienes se había estado comunicando con teléfonos prestados a lo largo del camino.

«Aunque no terminé el bachillerato, me considero un venezolano de bien. Por eso estoy muy agradecido con Colombia, pero prefiero volver a mi país», aseguró el joven caminante.

Flavio Ureña, al momento de llegar a Maicao ya tenía ocho días caminando desde Cartagena, los últimos tres sin comer y tomando agua donde la oportunidad la ofreciera. Venía acompañado de otros compatriotas desconocidos que se agruparon en manada para protegerse a lo largo del duro camino hacia sus hogares.

Caminantes Venezolanos atraviesan La Guajira, llegan a Maicao y siguen a Paraguachón buscando su tierra natal.Cargaban sobre sus hombros a un niño que observaba todo como una aventura. También cargaban maletas, colchonetas y sus orgullos atados a las espaldas, soportando el escarnio, la burla, la lluvia o el peligro. Además de Flavio, ninguno quiso dar declaraciones para evitar ser vilipendiados en la prensa.

«He conocido a mis compañeros y creo que todos hemos conseguido ángeles y demonios en este país. A mí me amenazaron de muerte. Eso más la crisis me hicieron volver. Vamos en chancletas porque es más cómodo que con zapatos, algo que aprendí solo y no me arrepiento porque mi meta es llegar a mi casa a como dé lugar».

Como este grupo de caminantes venezolanos, diariamente llegan muchos otros a Maicao. El gobierno local no tiene cifras oficiales de cuántas personas han llegado a pie a la ciudad ni cuántas han salido por Paraguachón hacia Venezuela, sin embargo, es común verles caminar por la calle 16, ataviados con sus equipajes a cuesta, cubiertos de polvo del camino, sol y cansancio.

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