Algunos lograron recuperar parte de los alimentos como el arroz, pero debieron lavarlos y dejarlo secar al sol para poder comer algo al caer el día.
Algunos lograron recuperar parte de los alimentos como el arroz, pero debieron lavarlos y dejarlo secar al sol para poder comer algo al caer el día.
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Las lluvias acaecidas durante los últimos días anegaron nuevamente este asentamiento irregular, constituido en su mayoría por personas en condición de vulnerabilidad, migrantes venezolanos, colombianos retornados e indígenas wayuu. En esta oportunidad perdieron todas sus pertenencias.

Con la llegada de la temporada de lluvias a Maicao, los más de mil habitantes de este barrio revivieron los momentos de terror ocurridos el año pasado, cuando el arroyo donde están establecidos llenó su cauce, sumergiendo todo a su paso.

La poca ropa que no se ensució las colgaron en las cercas para poder tener algo qué usar, pues la mayoría se perdió.
La poca ropa que no se ensució las colgaron en las cercas para poder tener algo qué usar, pues la mayoría se perdió.

La calamidad la comenzaron a padecer desde la noche del pasado martes. A medida que el corriente del arroyo aumentaba, fueron saliendo a zonas altas a esperar que bajara, pero no fue así. La tarde del miércoles aún no habían podido conciliar el sueño ni comer bocado.

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Sobeida Vilchez, presidenta de la junta de acción comunal del barrio, manifestó a este medio de comunicación, que lo poco que habían podido adquirir desde octubre del 2019, lo perdieron de forma irreparable. Suplicó a las autoridades civiles y a las misiones internacionales por ayuda, pues son población necesitada de un lugar dónde vivir.

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“Aquí en La Bendición de Dios perdimos todo, no tenemos ni siquiera dónde dormir esta noche. Perdimos todas nuestras pertenencias. No tenemos absolutamente nada. Quedamos en nada. Solamente con el agua metida en nuestras casas”, lamentó Vilchez en medio de las aguas.

Algunas personas sufrieron cortaduras en los pies al atravesar las aguas desde o hacia sus viviendas, otros colgaron sus chinchorros tan alto como pudieron para evitar mojarse mientras descansaban.

Muchos moradores se dedican al mototaxismo. Sacar sus vehículos fue una tarea titánica.
Muchos moradores se dedican al mototaxismo. Sacar sus vehículos fue una tarea titánica.

Este sector, ubicado justo detrás de la sede de la universidad de La Guajira, se estableció desde el año 2017 y desde entonces han recibido ayuda humanitaria de fundaciones como Mercy Corps, Cruz Roja, Pastoral Social y Unicef. Actualmente cuenta al menos con 237 familias y una población infantil considerable.

Misiones internacionales, al igual que Protección Civil, la unidad de gestión de riesgo de desastres y el enlace de mujeres de Maicao, acudieron al llamado para brindar los primeros auxilios a estas familias desamparadas.

Esta tragedia es un escenario recurrente en Maicao cada invierno. Se estima que otros 22 barrios de la periferia de la ciudad reportaron inundaciones por los embates de la naturaleza.

El gobierno local dio a conocer que se encuentran realizando censos para cuantificar las afectaciones, a la vez que construirán un protocolo de respuesta y ayuda. Recomendaron a los infortunados “evacuar estos sectores para evitar afectaciones mayores”.

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