En el papel aparecen proyectos en ejecución y la comunidad asegura que no se realizaron, no existen en la zona. Foto netamente ilustrativa.
En el papel aparecen proyectos en ejecución y la comunidad asegura que no se realizaron, no existen en la zona. Foto netamente ilustrativa.

Los tres municipios de La Guajira cobijados con los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial –Pdet-: Dibulla, Fonseca y San Juan del Cesar, han tenido por este concepto recursos suficientes para realizar obras de gran impacto social en la zona rural, pero no se han visto.

Así lo manifestó el abogado, excombatiente y miembro de la mesa de negociación firmante de los acuerdos de paz, en La Habana Cuba, Benedicto González. “Visitamos con una delegación de expertos en el Pdet, a Cañaverales, jurisdicción del municipio de San Juan del Cesar con la finalidad de hacer un ensayo y luego dar a conocer un balance de este esquema, para equiparar las iniciativas que quedaron en los pactos territoriales, los proyectos que luego se aprobaron y el proceso de ejecución de los mismos, al igual que los recursos apropiados.

Benedicto González
Benedicto González.

Pero encontramos que en algunos de esos registros que son públicos, aparecen proyectos ya en ejecución y la comunidad asegura que no se realizaron, no existen en nuestra zona, es decir aparecen en el papel, pero en la realidad no están, como son los casos de, planes de vías, sistemas de riego y obras de infraestructuras”, dijo también González.

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Indicó que el Pdet debe recuperar su esencia con la intervención de la ciudadanía, “si el pueblo no participa en estos programas y los eslabones siguientes, es decir en la elaboración de los proyectos, incluso en la fase de la contratación y de su vigilancia el Pdet, será una plata de bolsillo de los alcaldes”, afirmó.

Expresó que en las denuncias que se han hecho a partir de la malversación de este instrumento Especial de Planificación y Gestión, se ha demostrado que en las zonas beneficiadas a sus habitantes no se les ha permitido participar de forma directa y efectiva en la construcción de un programa que fue creado para estabilizar y transformar los territorios más afectados por la violencia, la pobreza, las economías ilícitas y la debilidad institucional, y así lograr el desarrollo agrario que requieren los municipios favorecidos.