Desde hace más de 15 días se encuentran paralizados los trabajos de La recanalización del arroyo Chemerrain busca que las aguas que caen alrededor de Uribia sean conducidas al mar.
Desde hace más de 15 días se encuentran paralizados los trabajos de La recanalización del arroyo Chemerrain busca que las aguas que caen alrededor de Uribia sean conducidas al mar.
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Desde hace más de 15 días se encuentran paralizados los trabajos de recanalización, obras para el control de inundaciones y erosión en el arroyo Chemerrain en el municipio de Uribia, porque la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastre, empresa contratista no ha girado ni siquiera el anticipo a la empresa contratante que nació de un consorcio denominado Caisar 23, cuyo representante es el guajiro, administrador de empresas, Néstor Salas Viña.
 
La obra consiste en recanalizar el afluente que rodea en casco urbano del municipio de Uribia; ahí hay que hacerle un taponamiento a lo largo de del arroyo que va desde la carretera que va de Puerto Bolívar hasta su desembocadura la playa en el mar Caribe, porque cada vez que llueve se sale de su cauce provocando inundaciones y para subsanar esta situación, la Unidad de Gestión de Riesgos contrató la obra por 28 mil 330 millones 110 mil 353 pesos.
 
Así va el cauce del arroyo Chemerrain en Uribia, que se encuentra la obra detenida por culpa de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastre que no ha girado los recursos al contratista.El contratista dice que le tocó paralizar los trabajos porque ya quedó sin recursos para seguir con el contrato; la obra va en un 40 por ciento y no han recibido plata de parte del contratante, “ya tenemos un acta de obra del 20 por ciento y en estos momentos estamos tramitando en 20 % más de ejecución, el trayecto a recanalizar son 15 kilómetros de los cuales hoy tenemos 7 intervenidos”, indicó Néstor Salas Viña.
 
Néstor Salas Viña.
Néstor Salas Viña.
Manifiesta que, como buen guajiro quiso apoyar a la comunidad de Uribia para que el invierno no llegara y los inundara como ha ocurrido siempre, “por eso, quisimos avanzar y cumplir con la emergencia que se presenta en el municipio de Uribia, hemos puesto de nuestra parte, pero contractualmente la unidad de gestión de riesgos no hemos tenido ninguna respuesta”.
 
Precisó que, en la actualidad le han enviado a Unidad de Gestión de Riesgos y Desastre unos 16 oficios y no tiene ninguna respuesta por parte de la entidad, es como si hubiese un silencio administrativo. Añade que, esas dos actas sustentan recursos en obras, una cifra cercana a l11 mil millones de pesos.
 
Dijo el administrador de empresas que, está preocupado por cómo se viene el tiempo. “Los pronósticos del Ideam no son alentadores. Estamos hablando de alrededor de 33 tormentas que caerán este año en La Guajira y hoy el avance de obra no nos ayuda por el tema de la evacuación total del agua y si no lo hacemos pronto vamos a tener que esperar inundaciones y de eso no podemos nosotros hacernos responsables, si la entidad no da las herramientas para avanzar”, puntualizó Néstor Salas Viña.
 
La obra comenzó el día 20 de diciembre de 2023, iniciando de este modo la fase de ajustes y diseños y el plazo de ejecución es de 12 meses. El día 10 de enero de 2024 se aprobaron los rediseños por parte de la interventoría y se inició la etapa de ejecución del proyecto, se aprobaron los ajustes a los diseños y tal y como lo estipula el contrato.
 
Así va el cauce del arroyo Chemerrain en Uribia, que se encuentra la obra detenida por culpa de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastre que no ha girado los recursos al contratista.Finalmente, advierte Salas Viña que, “a pesar de que el consorcio Caisar 23, ha dado cumplimiento de manera correcta y eficaz a todas sus obligaciones contractuales, la entidad contratante no ha actuado conforme a las cláusulas establecidas en el contrato en desmedro del contratista, vulnerando así el principio de equilibrio y economía contractual y del interés general de la comunidad que resultaría beneficiada de la obra contratada”.
 
Así va el cauce del arroyo Chemerrain en Uribia, que se encuentra la obra detenida por culpa de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastre que no ha girado los recursos al contratista.Así será el desorden administrativo existente en la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastre que no ha girado el anticipo ni muchos menos los recursos de las actas entregadas, lo que se evidencia, es que, así como benefició a los uribieros con el aparente derroche de dinero en la administración de Olmedo López que ahora afecta a una población por no girar los recursos en cumplimiento de un contrato en la administración de Carlos Carrillo.