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En una emotiva carta, la jefe de comunicaciones de Cerrejón Martha Lucía
Benavides E, se despidió de los periodistas de La Guajira.
Precisó que el periodismo es una maravillosa escuela de la vida. En sus
aulas se dan todos los aprendizajes que los comunicadores necesitan saber, para
proyectarse como actores indispensables de la sociedad.
Cuando están en la calle, por ejemplo, saben que el dolor no es solo un
hecho sobreviniente que le da valor a la noticia: detrás de este código del
oficio, hay una drama que primero conmueve al periodista; en ese mismo ejercicio,
pueden sentir la ausencia de las instituciones, porque las comunidades se
aglomeran a su alrededor como únicos depositarios de su fe y su esperanza; de
vuelta al sitio de redacción, experimentan la enorme responsabilidad de
comunicar bien las ideas, que, entonces, no son las suyas, sino las de la
sociedad en la cual se encuentran inmersos.
Por ello Ryzard Kapuscinski afirmaba que para ser un buen periodista, se
requiere, primero, ser buenas personas, porque solo así pueden comprender a los
demás, en sus ilusiones y sus tragedias.
Esa máxima la  he comprobado  todo el tiempo en el departamento de La
Guajira.
Durante cada día de los siete años que estuve en Oficina de Comunicaciones
de la empresa Cerrejón, fui testigo de la sensibilidad que despliegan alrededor
de los hechos de esta región y la ética que aplican a su validación y
contraste.
Quiero hoy agradecerles toda la colaboración que me brindaron en el
cargo, quiero reiterarles mis sentimientos de amistad, que extenderá cualquier
escenario de desempeño, así como gracias por permitirme ese acompañamiento en
mi recorrido por la bien amada Guajira.
Me voy con la convicción de haber conocido a excelentes seres humanos y
a profesionales revestidos de transparencia y sensatez. En una sola expresión:
periodistas integrales que honran la grandeza del oficio. Las razones que la
llevaron a la dejación del cargo se desconocen.