Los niños del Centro Etnoeducativo Integral Rural Juyasirain Jorge Mario Aguas Menco, tienen multiplicidad de dificultades y exigen unas mejores condiciones para seguir formándose.
Los niños del Centro Etnoeducativo Integral Rural Juyasirain Jorge Mario Aguas Menco, tienen multiplicidad de dificultades y exigen unas mejores condiciones para seguir formándose.
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La primera semana de febrero los estudiantes volvieron a las aulas de clases, luego del confinamiento por la pandemia, al llegar a sus espacios educativos se encontraron nuevamente con la realidad que viven la mayoría de las instituciones, especialmente en las zonas rurales que no cuentan con las condiciones adecuadas para que los alumnos reciban sus clases.

Tal es el caso del Centro Etnoeducativo Integral Rural Juyasirain Jorge Mario Aguas Menco, ubicado en el kilómetro 67 vía férrea del municipio de Uribia, donde más de 1900 estudiantes de preescolar y hasta noveno grado exigen las condiciones necesarias para seguir formándose.

A nombre de ellos, la estudiante Camila Uriana personera de la institución hizo un llamado a los organismos públicos, privados y cada una de las personas que vean su mensaje a «ponerse la mano en el corazón» y donar implementos como sillas, tableros, mesas, pupitres, necesarios para que ella y sus compañeros puedan continuar su formación académica.

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Los niños del Centro Etnoeducativo Integral Rural Juyasirain Jorge Mario Aguas Menco, tienen multiplicidad de dificultades y exigen unas mejores condiciones para seguir formándose.En un vídeo difundido por redes sociales esta líder estudiantil explicó que actualmente el Ceir Juyasirain cuenta con salones hechos de yotojoro y barro, pisos de arena, obras que han sido posible gracias a la coordinación de la directora quién junto a docentes, padres de familia y estudiantes han realizado diversas actividades para recaudar fondos para la institución.

Camila destacó que los habitantes de las comunidades también los han apoyado en la construcción de salones «Somos una comunidad que quiere crecer, estudiantes que quieren formarse y salir adelante» expuso.

Otras de las necesidades que tiene esta institución educativa es la falta de espacios para la recreación y deporte, tampoco cuentan con agua potable, apta para el consumo de los niños, niñas , adolescentes y jóvenes que a pesar de las precarias condiciones asisten a sus aulas de clases.

La docente de ética y valores Yoriania Pana Roque, detalló que este año aumentó la cobertura de los estudiantes que asisten a la institución asimismo, destacó que están a la espera de que la secretaria de educación atienda las solicitudes a las necesidades de espacio educativo que se niega a cerrarle la puerta a los estudiantes.