Cuando se trata de Mariachis, siempre hay espacio y tiempo para el romance , el amor , los detalles y otras manifestaciones de cariño.
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Aunque el virus tiene a las personas encerradas con temor, pánico y miedo siempre hay espacio y tiempo para el romance, el amor, los detalles y otras manifestaciones de cariño.

De eso se encargan los mariachis que ahora y desde que comenzó la descomunal llegada de migrantes a Maicao proliferan y abundan en la calles de la ciudad día y noche.

Se consiguen con diferentes nombres, Los Charros de Maicao, dirigido por el polifacético Víctor Duarte, Mariachi Nuevo Jalisco dirigido por Pedro Rodríguez, el Mariachi Integración de Nilzon Pérez reconocido intérprete del requinto y el más cercano imitador de famoso cordobés Noel Petro ‘El Burro Mocho’ y por último está el Mariachi Tenampa de Walid Rodríguez.

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Agrupaciones que si tuvieran que actuar simultáneamente en solo día afrontarían los más críticos problemas por sustracción de materia. Y es que no se hayan el uno sin el otro porque todos de alguna manera se complementan con el mismo personal.

Para que pueda existir un conjunto completo tienen que prestarse los intérpretes. Esta dinámica extraña hace que manejen unos precios con los que juegan ante todos los públicos porque entre menos personal haya en el grupo contratado así será la tarifa para el cliente.

La única competencia en el fondo, es en sí el precio que cada grupo maneja porque en medio de la crisis económica y el difícil panorama financiero de la ciudad por el covid-19, la ley seca y la que ellos llaman ‘la ley de quiebra’ tienen que bajar los precios al máximo y eso no es bien visto por los grupos.

De todas maneras de lo que sí puede estar seguro el público, es que están listos las 24 horas y por el número de canciones, el precio y la hora «que no se preocupen que ahí arreglamos» dicen sus directores.