Vulnerables y divididos. La familia de Marlenis Villareal está fracturada, una parte en Venezuela y otra en Maicao.
Vulnerables y divididos. La familia de Marlenis Villareal está fracturada, una parte en Venezuela y otra en Maicao.
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Unas 75 familias de bajos recursos, en su mayoría migrantes venezolanos, colombianos retornados e indígenas wayuu, manifestaron a La Guajira Hoy su preocupación ante la posibilidad de ser desalojados del predio en el que se encuentran asentados de manera irregular desde hace más de nueve meses, en especial después de recibir una notificación de ‘inspección ocular’.

El asentamiento irregular fue constituido recientemente por familias de bajos recursos y lo bautizaron con el nombre del actual alcalde de Maicao, Mohamad Dasuki, con la esperanza de llamar la atención de los entes competentes; el barrio se encuentra ubicado en el extremo de la periferia este de la ciudad, justo detrás del barrio Luis Carlos Galán, un sector conocido como La Granja Ullalpana.

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Los moradores explicaron que decidieron invadir ese predio por la imperiosa necesidad de un lugar donde vivir y sosteniéndose en que ‘aparentemente’ el propietario del predio habría fallecido años atrás, dejando una deuda hipotecaria que se convirtió en un embargo por parte de la municipalidad.

40 ranchos y 35 cambuches, en su mayoría construidos con madera, lona, plástico, tela, cartón y láminas de zinc, tienen pisos de tierra, no tienen servicio de agua potable, gas ni alcantarillado. Construcciones realizadas por personas desesperadas para improvisar un lugar donde albergar a su familia. Solo cuentan con el servicio de energía eléctrica de manera artesanal.

Neliany Pérez
Neliany Pérez.

Así es la vida de familias como Neliany Pérez, quien reside en una casa improvisada con sus tres hijos desde hace siete meses ‘por necesidad’. Como ella, muchas personas decidieron hacerse con un lugar allí ante la imposibilidad de conseguir un techo en otro lugar “porque no tenemos dónde ir, ni en Venezuela ni aquí”.

Yasmín Martínez
Yasmín Martínez.

“Somos casi cien familias que vivimos aquí en el barrio Mohamad Dasuki. Necesitamos el apoyo del alcalde para que esta invasión se pueda regularizar, porque somos muchas madres cabeza de hogar y niños inocentes. Yo tengo dos niños y lo que queremos es poder dar el sustento a nuestros hijos”, indicó Yasmín Martínez, madre soltera con un hijo de 10 años de edad y otro de 15.

Carmen Beleño
Carmen Beleño.

“Estoy viviendo en un ranchito de zinc, tengo cuatro hijos y dos de ellos son menores de edad. Estamos en la misma situación de dificultad de los que vivimos aquí en, por eso me preocupa mucho lo que pueda pasar. No quisiéramos que nos desalojaran”, indicó Carmen Beleño, colombiana retornada residente del barrio Mohamad Dasuki.

Olga Patricia Ramírez
Olga Patricia Ramírez.

“Tenemos días escuchando que nos dicen que van a venir a desalojarnos con el Esmad y eso. Por eso le digo al alcalde que tenga piedad de nosotros, que nos ayude porque no tenemos donde vivir. Antes estaba pagando arriendo, pero no tengo cómo pagar, a duras penas me alcanza para la comida de mis hijos”, manifestó Olga Patricia Ramírez.

Viviana González.
Viviana González.

“Soy colombiana retornada y wayuu. Le pusimos el nombre Mohamad Dasuki para que nos presten atención y nos ayuden, no queremos que nos regalen, solo queremos ayuda. Conmigo viven ocho personas más, la mayoría son niños. Esta situación nos preocupa porque dicen que viene el Esmad, pero si nos metimos aquí es porque no tenemos donde ir ni ayuda de nadie”, explicó Viviana González.

Yoselin Pushaina
Yoselin Pushaina.

“Soy moradora de esta nueva comunidad. El alcalde tal vez no me recuerde, pero yo caminé con él cuando era candidato para llegar al poder. Estuve en varias reuniones con él y me tomé fotos con él cuando estaba trabajando con los grupos de mujeres. Tengo cinco hijos y aún estamos a la espera de su respuesta”, comentó Yoselin Pushaina.

Rubí Díaz
Rubí Díaz.

“Tengo cinco años viviendo aquí en Maicao y ocho meses en el asentamiento Mohamad Dasuki. Antes estaba en La Bendición de Dios I, pero las inundaciones de allá me llevaron a buscar otro lugar donde vivir. Queremos que nos extiendan la mano, de corazón. La mayoría de nosotros queremos trabajar y ganarnos el sustento honradamente, solo queremos comprensión y apoyo“, indicó Rubí Díaz.

El pasado viernes 26 de febrero, los moradores de Mohamad Dasuki encontraron una notificación escrita colocada en un tronco de la cerca perimetral del barrio dirigida a ‘personas indeterminadas’, en la que se les informa que se realizará una inspección ocular del inmueble fechada para el próximo 1 de marzo; lo que causó más incertidumbre entre los nuevos vecinos al darse por entendidos de la existencia de propietarios del predio y, en especial, por las últimas palabras del documento:

«Esto dentro del proceso de querella policiva de Lanzamiento por ocupación de hecho, presentada por el Dr. Jorge Mario Gutiérrez en calidad de apoderado de la señora Matilde Sacramento Olmos Barbosa contra personas indeterminadas», sentencia la notificación suscrita por el inspector segundo de Policía, Carlos Mario Choles Benítez.

Como Mohamad Dasuki, existen otros asentamientos irregulares como La Bendición de Dios I y II o La Pista, los cuales nacieron como respuesta a las necesidades habitacionales de miles de personas sin techo, sin recursos, sin miedo y sin mayor esperanza que la de ayuda administrativa.

«No queremos que nos regalen nada, lo hemos dicho siempre. Si es posible que nos vendan las parcelas, podríamos llegar a acuerdos de compra porque de verdad las necesitamos. No queremos seguir vagando de invasión en invasión, queremos construir nuestras casas acá y formar ciudadanía desde nuestra integración social», agregó Rubí Díaz.