La Laguna Salada, uno de los cuatro humedales existente en la ciudad para recuperarlo ambientalmente.
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Luego de un estudio integral de solución al problema de las inundaciones locales en Riohacha, el cual fue finalizado en 2014, surgió el proyecto ‘Adaptación Urbana Verde’, que propone recuperar una dinámica general de la cuenca urbana, a través de la recuperación fluvial, pero aún se encuentra en espera de ser aprobado por las administraciones distritales que han pasado desde esa fecha.

El estudio fue promovido y coordinado por la Fundación Creacua de Riohacha en colaboración con la academia local e internacional (Universidad de Rio de Janeiro) y se encuentra basado en el Modelo Matemático de Simulación, Modcel.

Su principal producto fue el primer verdadero plan integral que no piensa solo en alcantarillas y pluviales, sino implementa la lógica de los Sistemas Urbano de Drenaje Sostenibles, Suds, adoptada a nivel mundial para retener el agua donde sea posible y evitar el pico donde se sufren daños.

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Andrea Nardini, presidente de Creacua explicó que se busca aprovechar el complejo de los cuatro humedales de la ciudad, la Laguna Salada, Boca grande, La Esperanza y Mano de Dios, para amortiguar la onda de crecida, mientras se recuperan ambientalmente y se puedan convertir en un orgullo de la ciudad y no una pena.

También pensamos en recrear un ‘corredor’ hidráulico natural que del barrio Manos de Dios (en la parte alta de la subcuenca urbana) drena hasta la Laguna Salada, de ahí descarga al Riito y, finalmente, con el mar. Lo anterior incluye restablecer la conexión Laguna-Riito, transformando un tramo de la Circunvalar en un viaducto, puesto que sin esta reconexión la Laguna siempre quedaría con un estanque fétido”.

Andrea Nardini

Como complemento se plantea mejorar o realizar nuevos pluviales, en su mayoría superficiales para que sean al mismo tiempo, fácilmente controlables y pasen a ser parte del tejido urbano como un valor paisajístico y ecológico añadido, buscando que en el verdadero alcantarillado, vayan las aguas negras, pero bien separadas de las de lluvia para no sobrecargarlo.

La Fundación ha manifestado que pese a esta atractiva propuesta que ha sido candidata para un premio mundial de Naciones Unidas y había conseguido serias posibilidades de financiación, ha sido sistemáticamente ignorada por todos los alcaldes de turno.

“Pese a los continuos esfuerzos de información y sensibilización, el año pasado apareció un nuevo proyecto de la empresa Elecnorte de ‘compensación ambiental’ que ha copiado en parte el método Modcel, pero sin prever la reconexión estructural con el Riito, lo que lo hace un proyecto peligroso que en realidad dejaría a la Laguna en el pantano fétido que es hoy”, anotó Nardini.

En este sentido, indicó que hubiese sido útil aprovechar esta nueva disponibilidad de energías y recursos para no rehacer mal lo ya hecho y validado científicamente, sino ir detallando un estudio de factibilidad (el de Modcel) y transformarlo en un proyecto ejecutivo, estableciendo diálogos técnicos con Creacua.

“Parece que el paradigma viene de Bogotá, ellos lo saben todo, pero esperamos que la administración distrital, en conjunto con CorpoGuajira, entiendan que se debe encontrar una sinergia constructiva. Es necesario no quedarse con el diseño final de ingeniería, sino pasar a la ejecución satisfactoria de la obra y su operación sostenible en el tiempo, pero del diseño correcto, no de cualquiera”, expuso Nardini.

Finalmente, anotó que el proyecto Elecnorte y el Plan Alcantarillado Distrital no solucionarán la problemática fluvial y terminarán en un desgaste de dinero. “Eso sí, requerirá la participación y colaboración de todos porque implicará un cambio cultural en los ciudadanos y también de la misma cara física de Riohacha, con mucho mas verde y espacios de recreo. Creemos que este sería un serio aporte para hacerla más bonita y más sostenible”, manifestó Nardini.

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