Autoridades de Colombia y Corea inauguran la comunidad energética Sol de Perijá en Conejo, Fonseca.
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La Guajira vuelve a ocupar el centro del mapa energético con la entrada en operación de Sol de Perijá, la primera comunidad energética de paz del país y un proyecto que, sin exagerar, cambia por completo el terreno de juego para más de 200 familias firmantes de paz del Aetcr de Pondores. La iniciativa, levantada gracias a una alianza estratégica entre el Gobierno Nacional y la República de Corea, marca un salto tecnológico y social que redefine la transición energética desde el territorio.

El Gobierno, mediante el Ministerio de Minas y Energía liderado por Edwin Palma Egea, presentó oficialmente la infraestructura, que incluye una planta solar de 1 MW, un sistema de almacenamiento mediante baterías de 6,2 MWh y un módulo de monitoreo SCADA que permitirá operar la mini red con estándares de última generación. Todo esto se instaló en el corregimiento de Conejo, en Fonseca, un punto que hoy se convierte en referencia nacional para el desarrollo de modelos energéticos comunitarios.

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Un proyecto de cooperación que acelera la transición y fortalece la paz

Sol de Perijá es el resultado de un acuerdo suscrito por el Ministerio de Minas y Energía, la ARN, la APC, Gecelca y el Instituto Coreano para el Avance de la Tecnología (KIAT). La meta es clara: que para inicios de 2026 la comunidad energética esté plenamente consolidada y funcione como un modelo replicable para otros territorios en proceso de reincorporación. La apuesta no se queda solo en la infraestructura; incluye también la entrega de viviendas gestionadas por el Ministerio de Vivienda, con el propósito de asegurar estabilidad, desarrollo y arraigo comunitario.

El proyecto es el segundo de este tipo impulsado por el actual Gobierno —el primero nació en Tumaco— y se convierte en pieza clave en la visión de una transición energética que no solo despliega tecnología, sino que genera oportunidades reales en zonas históricamente golpeadas por la guerra. La combinación de energía limpia, inclusión social y cooperación internacional pone al territorio en otra liga, con capacidad de operar y sostener su propia red eléctrica.

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Formación técnica para garantizar sostenibilidad y empleo local

El plan no se quedó en instalar paneles y baterías. La Upme, el ministerio de Minas y Energía, la universidad de La Guajira, el Sena Regional Guajira, Gecelca, POLEN Transiciones Justas y la universidad Tecnológica de Pereira impulsan un diplomado en Transición Energética Justa para la Paz, diseñado para que la comunidad adquiera competencias en instalación, mantenimiento y administración de sistemas fotovoltaicos. Esto asegura algo crucial: que la operación del proyecto quede en manos de quienes viven allí, creando talento local y rompiendo la dependencia de terceros.

El impacto ya se siente en la comunidad. Margarita Vázquez Vargas, firmante de paz, lo resumió sin rodeos al afirmar que esta es una oportunidad para pensar el proyecto como una empresa generadora de empleo. Su visión es simple y poderosa: si aprenden cómo funciona la energía, podrán cuidarla, aprovecharla y convertirla en una palanca para el bienestar colectivo.

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Energía almacenada para acelerar productividad y nuevos ingresos

El sistema de baterías es uno de los grandes diferenciales del proyecto, porque permite almacenar energía durante el día y usarla cuando no hay sol. Esta autonomía energética reduce la dependencia de combustibles fósiles, mejora la continuidad del servicio y abre la puerta a una futura comercialización de excedentes. Para la comunidad, eso significa ahorro, estabilidad y una nueva fuente de ingresos.

Las actividades productivas de los firmantes —ganadería, piscicultura y confecciones— también salen fortalecidas. La energía limpia se vuelve un activo estratégico para escalar estos proyectos y garantizar que los procesos de reincorporación no se queden en buenas intenciones, sino que se traduzcan en economía real, autosuficiencia y crecimiento sostenido.

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La implementación de Sol de Perijá es posible gracias a la alianza entre los firmantes organizados en Coompazcol y entidades como la UPME, Gecelca y el Ministerio de Minas y Energía, que acompañarán la operación y el mantenimiento. Es un modelo de cooperación práctico y medible, que junta capacidades públicas, comunitarias y técnicas para consolidar un nuevo camino de progreso en La Guajira.

Al cierre, el ministro Edwin Palma indicó que este proyecto pone en el centro la paz y demuestra que la energía también puede ser una herramienta de transformación social. Con Sol de Perijá, el Gobierno Nacional sigue con su compromiso con la justicia social, la transición energética y el bienestar de las familias que le apuestan a la reconciliación desde el territorio.

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