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Por primera vez en la historia de Colombia, este 28 de noviembre los jóvenes que oscilen entre los 14 y 28 años, tendremos la oportunidad de acudir a las urnas con el fin de poder elegir a los representantes de los Concejos Municipales de Juventud, que tengan las mejores propuestas encaminadas al fortalecimiento y apoyo de las políticas públicas.

Estas políticas deben ayudar a solucionar las necesidades básicas insatisfechas de esta población que por un largo tiempo ha estado marginada por parte del gobierno nacional y por consiguiente el gobierno departamental y municipal.

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Este mecanismo democrático de participación, que le da poder a los jóvenes de hacerse sentir a través del voto, tiene su génesis en la ley Estatutaria 1622 del año 2013 modificada por la ley 1885 de 2018, por medio de la cual se estableció el Estatuto de Ciudadanía Juvenil.

Esta herramienta tiene por objeto el establecimiento del marco institucional que garantice a todos los jóvenes, el pleno ejercicio de la ciudadanía en los distintos ámbitos como lo son: civil, público, social, y el goce efectivo de sus derechos constitucionales, reconocidos en el ordenamiento jurídico colombiano y los tratados internacionales que hacen parte del bloque de constitucionalidad.

Aparte de la gran importancia que tiene la realización de estas elecciones en la que los jóvenes seremos protagonistas, quiero poner de presente dos puntos de gran connotación en los que se debe poner mucha atención ya que la ley no hace expresa mención a ellos.

El primero de ellos hace referencia a la participación efectiva de los jóvenes que tienen su domicilio en la zona rural de los distintos departamentos y municipios del país. Si bien la ley 1885 establece que podrá ejercer su derecho al voto cualquier joven que tenga entre 14 y 28 años, no hace mención expresa a los lugares donde los jóvenes de la zona rural pueden hacer el ejercicio de votar.

En esta ley solo está plasmado que se desarrollarán elecciones en los municipios excluyendo a las veredas y corregimientos en los cuales no habrán instaladas mesas de votación, a diferencia de las elecciones presidenciales, territoriales y legislativas en las cuales sí se instalan mesas de votación en los distintos rincones del país con el fin de que todo ciudadano pueda ejercer su derecho al voto. He aquí un punto clave del que nadie ha hablado.

Desde el anterior punto de vista queda muy lejos la posibilidad de cumplir con el objetivo de la inclusión e intención de que los jóvenes tengan participación efectiva en la implementación, mantenimiento y defensa de políticas públicas que puedan satisfacer sus necesidades básicas insatisfechas.

Debido a lo anterior, es pertinente un replanteamiento de la estructura logística de la jornada de elecciones en la que se pretendan elegir a los Consejeros Municipales de Juventud. Por cuestiones de tiempo ya es imposible una reforma que ayude a solucionar esta problemática, sin embargo; no hay que olvidar este punto esencial que se encuentra ausente en la ley 1885 de 2018.

Otro punto importante que tiene relación con lo planteado en el párrafo anterior, tiene expresa mención con las altas probabilidades de comisión de actos corrupción que se puedan presentar en las presentes elecciones.

Si bien la Procuraduría General de la Nación como órgano principal que encabeza el Ministerio Público ha manifestado su interés en prevenir actos de corrupción en las próximas elecciones, esto es simplemente un juramento a la bandera debido a que no hay forma de prevenir las malas prácticas que afectan la democracia en nuestro país.

Todo lo anterior, lo expreso con fundamento en el amplio conocimiento que tengo en el tema debido al seguimiento que he hecho desde que se tenía proyectado la realización de las elecciones para escoger a los Consejeros Municipales de Juventudes.

En este momento soy precandidato por el partido Conservador para aspirar a ser elegido con el fin de ser la voz que represente a los jóvenes de San Juan del Cesar que actualmente la administración municipal tiene excluidos respecto a las necesidades básicas insatisfechas que cada día aumentan y nadie aporta soluciones que verdaderamente ataquen de manera directa los problemas que agobian a los jóvenes de mi municipio.

A manera de conclusión, considero que estas elecciones se realizarán en un buen momento en el que los jóvenes reclamamos autonomía en la participación de asuntos que se relacionen directamente con las problemáticas que nos afectan.

Sin embargo, no hay que dejar de un lado que hay aspectos como los mencionados anteriormente que se deben mejorar con el fin de que las elecciones de los consejeros municipales de juventud se lleven a cabo de manera democrática evitando el clientelismo.

Con todas las falencias que se pueden presentar en este proceso de elección, no desistiré en la intención de luchar por ver progresar a los jóvenes de mi municipio y que estos gocen plenamente de todo lo que les corresponde.