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Llega un momento de nuestras vidas en el que siento que empezamos a construir una identidad, tenemos más claro eso que nos gusta, lo que nos hace fuerte y que nos apasiona desmesuradamente. Personalmente me siento identificada con la exploración de todo aquello que va mas allá de lo común, con cómo buscar la forma en la que pueda aportar al progreso de la sociedad o de la certeza de esa frase que escuchaba frecuentemente: ‘El conocimiento, es poder’.

De mi personalidad puedo destacar el ser muy analítica y detallista, no, no les hablo precisamente de regalos materiales; me gusta detallar a las personas, los momentos, analizo lo mínimo y sinceramente creo que es algo que puedo resaltar positivamente en mí.

Esto último lo relaciono con mi interés por leer y conocer diariamente sobre un tema en especial, Ustedes, me gusta pensar en cómo puedo fusionar todo eso con lo que me siento conectada, para lograr un lugar más ameno para nosotras.

Mis mujeres, desde hace muchos años nos han hecho creer que estamos en este mundo solo para cumplir deberes de casa, satisfacer necesidades afectivas y que todo aquello con lo que estemos relacionadas y no funciona, resulta siendo nuestra culpa.

Nos dicen que somos las únicas responsables de todo lo malo que nos pasa, encuentran justificación a hechos atroces solo para mantener ese estigma sobre ‘el sexo débil’. Nos toca defendernos con las uñas de todo lo que para los demás está bien, sin importar cómo nos puede llegar a afectar.

Como mujer siento impotencia al ver el aumento de las cifras, números que dejan de ser nombres y solo se convierten en un agregado para una gráfica que termina siendo poco importante; siento impotencia al ver como los titulares de feminicidios y agresión se vuelven irrelevantes; me da impotencia ver cómo nos manipulan para creer que no tenemos derecho a la libertad.

Aunque esa frase de ‘lograr un mundo mejor’ suena bastante cliché, no deja de ser algo posible, lo podemos lograr pensando que parte del cambio está en nosotras, que somos más que un número, que no tenemos que cumplir un estereotipo para poder encajar en la sociedad, que somos más que algo físico, veamos en nosotras eso que nos hace fuerte, reconozcamos nuestro propio valor y no esperemos que alguien más nos lo dé.

Mientras tanto les recuerdo y estoy plenamente segura que cada una tenemos algo maravilloso por dar, no quiero parecer la que da un discurso feminista o de autoayuda, soy alguien que en mis pocos años de vida está aprendiendo a reconocer más el valor de sí misma y el de cada mujer que me rodea.

Podría decirles que he aprendido a destacar las virtudes de ellas, la sabiduría de mi abuela, la fortaleza de mi mamá, la creatividad de mi hermana, la inteligencia de mi mejor amiga. Toda mi vida he estado rodeada del poder femenino y me siento orgullosa de eso, de lo que hoy en día soy.

También me siento orgullosa de ti, que aún batallando no desfalleces, que siempre tienes algo bueno para dar y sé que podrás lograr muchas cosas más; cambiemos el chip que nos limita, cambiemos el concepto que tenemos de sí mismas, no necesitamos una fecha para honrar el papel tan importante que cumplimos; somos fuerza, inteligencia y tenacidad.

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