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Un gran vacío, nos ha dejado la pérdida de Romualdo Luis Brito López, se fue uno de los grandes compositores del género vallenato, oriundo de Tomarrazón (La Guajira). Se caracterizó por las múltiples facetas de sus canciones, siendo las letras jocosas las más reconocidas: El Santo Cachón, Mujereando, Llegó tu marido y otras tantas. 

En mi época estudiantil, en el Liceo Padilla (1984), lo observé múltiples veces, parrandeando en la casa de Guzmán Peñaranda, el de ‘La Renovación Guajira’, un cotopricero, que residía en la Carrera 12B entre calles 18 y 19 de Riohacha, tenía aparatos de sonido e instrumentos musicales. Ahí, llegaba también el cantante Pedro Salas y el acordeonero Alonso Gil, eso era una bacanería, cualquier día.

Imprimía la jocosidad en sus canciones, producto del ambiente pueblerino. No existían reglamentos, las parrandas eran parte del acontecer diario. En esa época, para levantarse una novia, debía uno estar empiñaó con los ‘sinvergüenzas’, meterse en el cuento, si no, de vaina le alcanzaba uno la mano y hasta ahí. Así lo expresó Romualdo en la canción: “El Desordenao” que dice: “A las mujeres no le gusta, el hombre juicioso”.

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Siempre llegué a considerar, que el estilo de mis canciones jocosas, provienen de esa esencia. Varias veces, alcancé a decir, primero Romualdo, después vengo yo. Componer una canción jocosa, requiere de carisma, vagaje del autor, en la costa decimos andariego y en la Sultana del Valle, le dicen “gamín”. 

Viajando de Barranquilla a Riohacha, siendo las 7 a. m. de un lunes septembrino del año 92, observo en Palomino, un borracho, lo traían abrazado una morena y una rubia. Él, sostenía una botella de whiskey. Inmediatamente, me retraté y dije: “ahí, estoy pintaó”. Fue tanto el impacto, que de ipso facto, compuse una canción, la repetí en todo el camino, para que no se me olvidara el ritmo o la letra. 

Al llegar a Riohacha, corrí a Telecom que estaba a 150 metros de la terminal y llamé a mi novia en Barranquilla, diciéndole: “te compuse una canción”. Ella, con voz suave me dijo: “que bien, y ¿cómo se titula?” le respondí riéndome: ‘Llegó el Diablo’, la escuché decir: ‘Ayyyy’ soltando la carcajada al otro lado de la línea. 

Una tarde barranquillera, siendo las 6:15 p. m., observo un bus urbano de esos grandes, hacer una parada, iba lleno de mujeres, por lo que, alcé la mirada al cielo y dije: “Dios mío, uno así es que yo necesito, para quedarme quieto”, me eché a reír de mis peticiones, alcanzando a llegar la musa y en 15 minutos compuse la canción: “El Camión de Mujeres”.

Con esa picardía, he afrontado la vida, conllevando a componer muchas canciones jocosas: “El Colchón”, “Toda una fiera”  “Que me Peguen Cacho”, “Mamacuco”, “La Costumbre”, “La Cardíaca”, “Diablo Maluco” “Por Libranza” “Corazón Blindado” “El Mandadito” “El Borracho”, “Brisita Loca”, “No te amargues la vida”, “Los Hombres Modernos”, “Aquél que Quiere”, “Incumplida”, “Amor a Escondidas”, “Mi regalo de Cumpleaños”, “Muere el Gallo Chino”, “Como una Profesional”, “El Hombre Libre” y otras.

Desde los años 1987 hasta 2013, las composiciones hicieron parte de mi identidad, cantadas a capela y de vez en cuando acompañado con instrumentos musicales, en las universidades, donde hice mis carreras profesionales en Santa Marta y Barranquilla, interpretándolas en reuniones familiares, sociales y en estaderos. A donde fuera, era sitio obligado para cantarlas.

“Yo, por mis canciones, disfruto la vida
y pienso que en el mundo, no hay nada más bonito
Yo, por mis canciones, me siento en soltería
le brindo a la vida mía, un mundo de emociones”

Han pasado los años y aún conservo ese swing, es parte natural de mi personalidad, así crecí y seguiré hasta el último minuto de mi existencia. Con Romualdo coincidí en otros estilos, siempre lo admiré, considerándome de esa misma línea. Solo falta esa tarea por cumplir, siendo los tiempos de Dios perfectos. Adiós, a un grande. Adiós, a un hombre de pueblo, que hizo de la humildad un don.