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Acaba de fallecer el amigo, el empresario, el emprendedor santandereano Arturo Blanco Ordoñez, a la edad de 91 años. Muy ligado a La Guajira, en la que apostó primero por la extracción y exportación de carbón en el Cerrejón Central, para lo cual creó la empresa Productos de Colombia (Prodeco) en 1968, convirtiéndose en el pionero de esta industria, anticipándose a la explotación del Cerrejón Zona Norte.

El consorcio italocolombiano Domi-Prodeco- Auxini, del cual hizo parte, transportaba el carbón extraído hasta Puerto Zúñiga, en inmediaciones del Aeropuerto Simón Bolívar en Santa Marta, utilizando la vía que desde el sur de La Guajira empalma con la troncal del Caribe.

Él, que fue un hombre visionario y perseverante, no obstante que en 1995 le había vendido sus derechos en Prodeco a la multinacional Glencore y con ellos su interés en el puerto carbonífero que le servía a su empresa, se propuso construir un puerto multipropósito y a fe que lo logró, en un sitio privilegiado por su ubicación estratégica en el Caribe, entre los corregimientos de Mingueo y Palomino en el municipio de Dibulla (La Guajira).

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Así nació y creció, gracias a su empeño y tenacidad, Puerto Brisa, entrando en operación en 2015, el cual es mucho más que un puerto marítimo, se constituyó como un complejo industrial, haciendo realidad un viejo sueño de La Guajira y los guajiros, quienes desde los años 70 veníamos levantando esa bandera, enarbolada por la Asociación de profesionales de La Guajira.

El Puerto dispone de un área de 355 hectáreas, gozando de las prerrogativas, ventajas y beneficios propios de las zonas francas del país, los cuales le fueron extendidos por parte de la Dian mediante la Resolución No. 7613 del 5 de agosto de 2010.

Este Puerto cuenta con un calado de 20 metros, que envidiaría el Puerto de Barranquilla, cuyo calado operativo oscila, a duras penas, alrededor de los 7.3 metros y se tienen que gastar millonadas para siquiera alcanzar los 10 metros y eso contando con el dragado permanente del Canal de acceso, la mitad del calado de Puerto Brisa (¡!).

Hasta allí pueden llegar y zarpar buques con capacidad hasta los 180.000 toneladas de peso muerto, cuenta con un sistema y unos equipos de manejo y trasiego de carga modernos, especialmente la carga containerizada, de última tecnología, los cuales posibilitan que por el mismo se puedan exportar en promedio 32 millones de toneladas al año.

Esta es la herencia, este es el legado que le deja a La Guajira y al país Don Arturo Blanco. Como tuvimos oportunidad de plantearlo cuando presidí la Comisión Regional de Competitividad de La Guajira, este Puerto le ha permitido a La Guajira volver la cara al mar, al que siempre le hemos dado la espalda en la región y en el país, debido a la concepción andina y mediterránea de nuestro modelo de desarrollo.

El mejor homenaje que se le puede hacer a este caballero de industria, que lo fue en vida, es proseguir y hacer realidad su ambicioso proyecto de hacer de Puerto Brisa un Complejo industrial que sirva de polo de desarrollo regional. La Guajira toda se lo agradecerá y lo que hizo por ella ¡lo trascenderá!

Hemos dicho, además, que este Puerto, subutilizado como está, puede servir de viga de amarre para darle un gran impulso a la competitividad regional, que debería complementarse con la carretera de la integración que una a Tomarrazón (Treinta) con Distracción, reduciendo sensiblemente la distancia y el tiempo de recorrido entre el Norte del Cesar y el Sur de La Guajira con la Troncal del Caribe y en paralelo contar también con una línea férrea de 323 kilómetros que parta desde Chiriguaná (Cesar).

De esta manera, se integraría al Cesar y La Guajira, ganando en competitividad y de paso ampliando su frontera agrícola, ahora que la región y el país están tan urgidos de diversificar su economía, para depender menos de la actividad extractiva y promover el desarrollo industrial y agrícola, para de esa manera crecer más y mejor, de manera sostenida y sostenible.