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La novela del escritor británico Charles Lutwidge Dodgson, bajo el seudónimo de Lewis Carroll (1865), con una narrativa que atrajo la cultura popular y la literatura, tanto para niños y adultos, con personajes como: El conejo blanco, la Liebre de Marzo, el Sombrerero, la Oruga azul, el Gato de Geshire o la Reina de Corazones, que trasportaron al autor y, a estos, en un mundo fantástico.

Han pasado más de 150 años, de aquella famosa obra, llevada al cine y los videojuegos, pero, aún se menciona, incluso por los jóvenes que han salido de esa esfera o mundo atrayente desarrollado en la etapa de la niñez o adolescencia, para enfrentarse a la realidad que, como una telaraña tiene envuelto su futuro profesional en este país.

Estamos finalizando un año muy catastrófico a nivel universal, por un virus que irrumpió en nuestra vida cotidiana, en el cual, los medios difundieron masivamente de donde proviene, pero entiéndase, que esto no significa que exclusivamente, se haya originado en tierras orientales. Debemos preguntarnos: ¿Por qué fue creado?, ¿Para quién surgió? ¿Qué viene, después del coronavirus?

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Lo anterior, debido a la realidad mundial, los grandes medios de comunicación son manejados por capitalistas multimillonarios y su afán de llevar la información a un sin número de televidentes, oyentes y otros, no es, para plasmar la realidad, sino la que, por conveniencia en distintos aspectos, resulte benéfica para ellos, denotándose un “silencio” en algunos casos o una “parcialidad” hacia una de las partes. ¡Qué vaina!

Diciembre, continúa su recorrido, demostrándose una vez más, que desafortunadamente, no hay cultura ciudadana, por todos lados del territorio nacional, pareciera que no les importara la situación de muchas familias que han perdido sus seres queridos, sino también, exponiéndose a contraer el virus sin ningún acto de responsabilidad y solidaridad.

No quiero ser ave de mal agüero, pero, lo que observamos del mundo actual, esto apenas viene siendo la cuota inicial, de las tantas situaciones adversas que nos sobrevendrán. Ya se probaron los efectos, consecuencias del covid-19, considerando sin ser religioso, que el afán del capitalismo mundial en imponer las condiciones, conllevará a una guerra de esta índole, sin precedentes.

En este orden de ideas, llama la atención, la deuda externa del país, situación que podríamos tener en un período corto lo acontecido en Grecia, Argentina y por qué no, la misma Venezuela. Pero debemos tener claro, que para allá vamos, desafortunadamente, lo que conllevaría a una emigración de nacionales, hacia distintos horizontes y las dificultades de quienes afrontemos la situación interna. En eso sí, hay que ser conscientes.

Cuando se dio el paro en el Cerrejón, comenté a un amigo en Riohacha, que los propietarios del negocio podrían tomar decisiones cruciales, ya que el mayor producto lo han obtenido en el transcurrir de estos años. Hoy, se confirma esa apreciación, con la puesta en venta de las acciones mayoritarias de los socios, quienes se enfocaron en otros proyectos.

Estos son tiempos donde se debe tener los pies sobre la tierra, la mente lúcida para salir adelante siempre. Quien esté pensando en el conejo blanco, la Liebre de Marzo, el Sombrerero, la Oruga azul, el Gato de Geshire o la Reina de Corazones, sinceramente, puede que, al abrir los ojos, se encuentre en “el descenso por la madriguera” conllevándolo “en un mar de lágrimas”.

Hoy día, vemos muchos niños, jóvenes y adultos, esclavizados por la tecnología, no aprovechándola como herramienta de investigación o información, sino, siendo fieles útiles, a los propósitos de sus creadores. Considerando, debemos ser, como aquél campesino, que todos los días antes de la puesta del sol, está labrando su cultivo para obtener a futuro la cosecha. 

Se fueron de nuestra vista, muchos familiares, amigos (as), que no tuvimos la oportunidad de despedirnos de ellos, pero aún así, están en nuestros corazones, solo se nos adelantaron a la voluntad de Dios. Nosotros continuaremos, sobreviviendo en el país del Sagrado Corazón de Jesús o de Alicia en el país de las maravillas.  

Hugues Olivella Saurith
Abogado, especialista en derecho administrativo, técnico profesional en administración de empresas. Experiencia: inspector de policía urbano categoría especial – Santiago de Cali, rama judicial – juzgado Séptimo Administrativo de Barranquilla, judicante, escribiente y sustanciador y ha ejercido como abogado litigante.