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Las ideas sobre los postulados democráticos si se esculca en la historia no suele ser tan lineal, o dicho de otra forma, no siempre obedece al cumplimiento de una máxima, esto si se mira a la luz de teorías que difieren en cuanto a sus propósitos, y más si ese propósito se encuentra condicionado a realidades que contemplan distintas aristas.

El vocablo como tal puede ofrecer a los pies de la etimología una idea acuñada y aceptada, no obstante debemos pensar que si la idea requiere de condiciones para que sea una realidad, no es suficiente con creerlo, y no basta con voces que la pregonan y la lanzan al viento como una verdad absoluta; si los numero se maquillan a tal punto, que te los presentan como un parámetro estadístico para llevarte por otro camino.

Si buscas una idea de democracia y su realidad en la sociedad, dependiendo de a quien acudas como “consultor”, la respuesta variará por el contexto histórico y la madurez de la sociedad, porque dependiendo de ello puede significar un instrumento de sometimiento y no de liberación.

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Quizás Churchill diría que ante un sistema abierto, las falencias a las que se somete el modelo por la dominación de los medios es mayor en nuestros tiempos, y más cuando la redes resultan un termómetro de las sensaciones y tendencias a temas de coyuntura, y no propuestas estructurales, es probable que el Británico te diga que una elección como la de los consejos de juventudes sean más que un propósito de participación, una encuesta que mida ánimos de esa participación.

Quizás si acudes a Marx, el extremo de la postura política, diría que el grado de garantizar la participación cuando tu dominas el instrumento con el cual articulas en la sociedad el predicado de esa participación, darían pie para que el alemán afirme que la transformación impone primero un ejercicio institucional, sin que ello pueda justificar la falta de compromiso cívico.

Pero si la realidad no es ninguna de las anteriores, o si por el contrario lo son todas, entonces podría Chomsky preguntar en qué concepto literario figura la verdad, si es la de los jóvenes libres que reclamaban airosamente un cambio, o de los jóvenes que deben llegar como articuladores de un sistema que solo crea mas canales bajo el supuesto de no ser escuchados, en cualquier caso el porcentaje de participación no soportan las anteriores teorías.

Así los resultados de las elecciones sobre los consejos de juventudes pueden tener distintas lecturas, la primera es la estadística, decir que solo un 10 % de participación mediante el instrumento más poderoso para el cambio, sería pensar como que ante un acto de liberación de aves silvestres, sus primeros aleteos los conducen por la apatía y atrofia de sus miembros a las manos de sus “liberadores”, ciertamente se puede decir que en algunos territorios el promedio fue más generoso como en La Guajira que estuvo un poco por encima del 15 %, no deja de ser pobre.

Desde el punto de vista histórico, implicaría pensar que la credibilidad sobre el sistema es tan baja que los gritos en las calles no han encontrado eco en las urnas, al punto que el grado de participación mayoritaria en estas elecciones de juventudes está en los partidos tradicionales, lo que daría la idea de que ante las únicas reglas de juegos nos seguimos resignando a que nuestro árbitro sea en realidad el determinador del partido, y no los jugadores.

Podrían acudirse a justificaciones donde se diga que por ser el primer ejercicio para estos nuevos consejos, la falta de divulgación o poca familiaridad con el asunto implican que la participación sea la normal, o simplemente se podría decir que la finalidad del asunto no conlleva mayores ‘poderes’ de cambio.

En todo caso existe un hecho innegable y es que nuestra democracia no es madura, no solo desde la institucionalidad, sino además por la sociedad que se conforma con manifestaciones aisladas de las urnas, y si aceptamos vivir en una sociedad democrática, con estos porcentajes de participación no se afectan en nada las intenciones de transformación.

Por eso Joven, si tu apuesta sigue estando en sentir el rumbo de la vida y del país bajo las sensaciones de like y tendencias de redes sociales, resulta más que cómodo tu sillón para lo cual solo necesitas un buen móvil y par de filtros.

Pero si decides tomar la riendas y el futuro de tu país, acude a donde esperan que no lo hagas y transforma por las reglas de juego la dinámica de la historia.