Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son responsabilidad exclusiva de los autores y no representan necesariamente la posición oficial de laguajirahoy. Escríbale al autor a [email protected].


-Aviso-
-Publicidad-

En estos momentos es válido y necesario recordar que el mes de marzo de la anualidad (2020) será un mes de altas recordaciones en la historia para todos los sectores en el mundo, siendo ese recuerdo muy marcado para la educación en especial colombiana; ello en razón a que el Gobierno Nacional como consecuencia de la cuarentena a causa del Covid-19, mediante decretos impone la suspensión de las actividades y en todos los niveles educacionales con o sin autonomía.

Propiciando de esa manera el uso improvisado de herramientas tecnológicas, que si bien es cierto, hacían parte en algunas instituciones de los recursos educativos, no es menos cierto que ellos se encontraban solo en el inventario institucional alejados del proceso enseñanza – aprendizaje.

De todas maneras, como todo no es malo, esta situación del Coronavirus nos ha impulsado a una evolución hacia los cambios fundamentales de nuestros estilos de vida y nuestros comportamientos, de allí, que la educación en su sentido más amplio juega un papel preponderante. La educación es tan sobresaliente que se concibe como ‘la fuerza del futuro’, porque constituye unos instrumentos poderosos para realizar el cambio, o más bien el desarrollo que hoy y mañana necesitamos.

No importa que desde el presente estemos mirando hacia el futuro y percibamos incertidumbres y más incertidumbres sobre lo que será el mundo de nuestros jóvenes. Sin embargo, de algo podemos estar seguros; y es que si deseamos que en el mundo terrenal se puedan satisfacer las necesidades de humanos que en ella habitan, entonces la sociedad humana deberá transformarse, y ahí, el rol de la educación.

De allí, que sea fundamental desarrollar la aptitud natural de la inteligencia humana para estacionar todas sus informaciones en un contexto y único conjunto. Luego entonces, es necesario enseñar métodos que permitan aprehender las relaciones solidarias y las influencias recíprocas entre las partes y el todo en un mundo complejo, a vista de Morín.

A propósito de Edgar Morín, ese gran filósofo y sociólogo francés, quien entre tantas enseñanzas propone los siete saberes necesarios para la educación del futuro: las cegueras del conocimiento, el error y la ilusión, los principios de un conocimiento pertinente, enseñar la condición humana, enseñar la identidad terrenal, enfrentar las incertidumbres, enseñar la comprensión, y la ética del género humano. Parece ser que ya con algunos de ellos, estaba pronosticando lo indispensable educativamente para esta situación de crisis mundial.

Y ello es así, porque de acomodar algunos de esos saberes al hoy, que en el pasado representaba el futuro, será pertinente, por ejemplo, hablar de enfrentar las incertidumbres. Dice Morín que las ciencias han hecho adquirir muchas certezas, pero así mismo nos han revelado, innumerables incertidumbres. Y es por ello, que la educación debería comprender la enseñanza de las incertidumbres que han aparecido en las ciencias, especialmente en las ciencias de la evolución biológica y en las ciencias históricas.

De allí, que se tendrían que enseñar principios de estrategia que permitan afrontar los riesgos, lo inesperado, lo incierto, y modificar su desarrollo en virtud de las informaciones adquiridas en el camino. Así pues, que es necesario aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza.

El otro saber que pensamos ha de ponerse en el contexto del proceso enseñanza – aprendizaje, es la comprensión; en el entendido de que esta, es al mismo tiempo medio y fin de la comunicación humana. Más aún, cuando la educación para la comprensión está ausente de nuestro sistema de enseñanza – aprendizaje. Indudablemente el planeta requiere comprensiones mutuas en todos los sentidos.

Al tener en cuenta la importancia de la educación para la comprensión en todos los niveles educativos y en todas las edades, entendemos que el desarrollo de la intuición necesita una reforma de las mentalidades. Esa debe ser la tarea para la educación del hoy y del futuro. La comprensión mutua entre humanos, tanto próximos como extraños es en adelante vital para que las relaciones humanas salgan de su estado bárbaro de incomprensión.

En fin, el Covid-19, ha sido además el propulsor para que el sistema educativo se traslade desde un encuentro presencial hacia la virtualidad, lo cual muestra la evolución que ese fenómeno impredecible nos deja, y a lo que el sistema educativo debe adaptarse. Es el modelo del futuro.

-Publicidad-