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El tiempo como una unidad propia de las disciplinas exactas o físicas conllevan en la vida humana un determinador en cada uno de sus instantes, según los musulmanes desde el mismo momento de aliento el cronómetro da inicio con nuestros pasos.

Muy a pesar de esas formas aplicadas de medirlo, las sensaciones, los espacios y los momentos suelen depender de la percepción humana, la cual se da en distintas formas, según con quien estés, según lo que alcances a hacer, o simplemente según tus logros.

En la historia cumbre del Nobel por ejemplo, podemos indicar que el tiempo se muestra cíclico, la pesada realidad de hechos o situaciones que suelen repetirse con distintos personajes se tornan como “las condenas del destino”. Los dos años de recorridos para que los seres iniciando en La Guajira pudieran encontrar el asiento donde se materializa la historia del libro, dan pautas de medidas, todo en razón del tiempo y de sus consecuencias en el largo plazo según los actos y recuerdos.

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Pero a pesar de lo cíclico que se muestran las narraciones en el libro donde el tiempo da título a la obra por su marca del siglo, la peste a la que teme uno de los personajes Wayuu parece llevar consigo consecuencias que imponen por la ausencia de los recuerdos, la pérdida del tiempo vivido, como si el tiempo por sí solo no fuera determinante, si por el olvido no se permite “llevar las notas de la vida”.

Así entonces el tiempo como unidad de medida puede ser cruel para algunos, pero como expresión de datos acompañado de recuerdos puede resultar relevante, más por los hechos que por el tiempo en sí, vencer la peste del insomnio como José Arcadio, pero en vez de roturaciones para recodar los nombres, atesorar los ejemplos para precisar nuestra finalidad y misión.

En el discurrir de la función pública el tiempo adquiere especial valor, por cuanto las gestiones exponen una prudencia de ejecución entre la planificación y las acciones que se necesiten para su concreción. Sin embargo podemos condicionar la medición del tiempo, aun cuando no sea una idea aceptable desde la física, tiene cabida desde lo humano, es relevante tener presente que los instantes cuando se pesan adquieren mas valor ponderable ante el recuerdo y la enseñanza, que cuando los mides en segundos.

Así entonces me permito indicar que por esta nueva regla de medición, los instantes que una mujer pueda entregar en una entidad serán valorados por los efectos en tan corto tiempo, no por la unidad de medida, sino por el impacto de las acciones y del ejemplo entre sus compañeros, como el recuerdo matriarcal de las historias guajiras.

No fue necesario un año para que su invitación a subirse al bus de ventanas grandes se haya replicado como corresponde o como en efecto sucedió desde la propiedad y el ejemplo de las acciones, y si las acciones tienen el determinante de doblegar el tiempo al interés de los buenos momentos, entonces quienes hemos tenido el placer de compartir contigo este viaje, sabemos que lo diste todo por este gran proyecto.

Los agradecimientos por el tiempo alejados de las consecuencias por el insomnio llevado por la Wayuu en el libro de García Márquez, permiten en este caso de realidad dar gracias por todo, por ejemplificar el liderazgo de una mujer en una entidad apropiada de Marías, por la juventud que llegó a sumarle a la experiencia, por el maravilloso paseo que ha significado recorrer un camino, que como la expedición en el libro, no fue de 2 años, pero si permitió encontrar las ideas estructurales que se requieren para abrir las puertas a las nuevas visiones, a las conversaciones de ciudad cobijados en el aroma de un buen café.

¿Qué se le puede decir al poeta? pregunta Milanés en una canción, en este caso diríamos qué se le puede pedir al tiempo de la física como magnitud que mide los acontecimientos por su duración, acaso que no fue suficiente para con nosotros y tu liderazgo, o acaso decirle que fue tan sustancial que el tiempo es lo de menos ante lo que nos queda. Estoy seguro que todos en este caso podríamos decir gracias, simplemente eso, porque un gracias por ejemplos y con verdades, puede medir 100 años de acciones.