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Con el estribillo sonoro de esta canción “yo le pago…cuando me pague…. si es que le pagan al que me debe a mi”.

Con una canción comenzamos una reflexión originada en una corriente de pensamiento llamada “realismo literario” (este fue un movimiento que surgió en Europa a mediados del siglo XIX, como consecuencia de las circunstancias sociales de la época), cualquier similitud con la realidad Covid-19, no es mera coincidencia.

Es una verdad que tiene rostro de ansiedad, porque el virus llegó y movió los cimientos de la sociedad del consumo, imponiendo su ley, limitando libertades sociales y económicas. hoy después de dos meses de cuarentena hablamos de un reinicio, como si la cadena se hubiera atascado.

En esta cadena, se visibilizan el rostro de la ansiedad, que asusta cuando llegan los cobros de; los servicios públicos, el colegio, el arriendo, los préstamos, la tarjeta de crédito, la cuenta de la tienda y pare de contar. ¡Ay de mí!, es la expresión que se acompaña de un interrogante ¿hasta cuándo tenemos que vivir esta angustia?, he ahí, donde el pensamiento humano se anima al descubrimiento, para dar respuesta al desafío.

A la construcción del eslabón de la cadena que cursa en primer orden el concepto de economía “la ley de la escasez”, a renglón seguido se definen los actores económicos; la Familia, la Empresa y el Estado. Con sus roles definidos; la Familia consume, la Empresa produce y genera empleo, y el Estado, planifica, dirige y provee. Esta operación se conoce como ciclo económico.

Esta dinámica extiende la cadena, cuando es acompañada de energía humana, representada en talento e inventiva, convirtiendo a su paso una ecuación económica llamada modelo, donde el ingreso es igual al consumo (Y=C), si al modelo se le suma la innovación, reforzaríamos la cadena en quilates, transponiendo la desconfianza que genera la deuda, a una cadena de confianza. Donde se valida el enlace de la reinvención con el reinicio de las actividades económicas.

Este nuevo comienzo debe está acompañado de un propósito de Estado, donde el liderazgo tenga de presente la madurez y la sensatez como proyecto de unidad.

Este principio de unidad, requiere de la solidaridad y la cooperación, permitiendo enlazar el aprendizaje autónomo como una actuación social avivar por el “realismo literario”, para fortalecer la creatividad humana como fuente de inspiración. superando la angustia colectiva producida por la cadena de la deuda.

Esto es como decir, popularmente ‘cógela suave’, este estado emocional se consigue cuando los pueblos son liderados por personas creativas e innovadoras con solvencia académica, porque se activa la confianza, como cuando ponemos nuestras vidas en mano de un piloto de avión, que marca un rumbo con destino de salida y llegada.

Con el final de la cuarentena a nivel nacional, se marca un periodo de transición orientado, por una carta de navegación aérea, donde los pilotos son los gobernantes regionales y locales. Definiendo uno punto de partida y un destino de llegada, con la disposición de la directiva nacional, dónde le conceden un tiempo prudente para ajustar sus planes de desarrollo a las realidades sociales, económicas y políticas, que se ajuste al contexto Covid-19.

Como un ciudadano de a pie me surgen varios interrogantes ¿Cómo reiniciar la economía local en medio de la escasez?, ¿Cómo hacer para superar el hambre y la angustia social?, ¿Qué hacer para superar la cadena de la deuda? Esperamos encontrar respuesta que generen oportunidades, para no estar abstenido a pagar “cuando me paguen…. Si es que le pagan al que me debe a mí”.

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