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Según muchos documentados historiadores, el territorio guajiro perteneció al Estado del Magdalena hasta 1871, fecha en que por voluntad de la ley 153 el citado Estado lo cedió a la Nación para su administración directamente. Hasta 1898 fue territorio nacional, y a través de la ley 39 se convierte en Intendencia; y por Decreto número 807 de 1911, se creó la Comisaría Especial de la Guajira con Capital en Guaranguro, la cual fue trasladada más tarde a San Antonio y posteriormente a Uribia.

Durante el gobierno del Teniente General Gustavo Rojas Pinilla, el 13 de junio de 1954   mediante el decreto 1824, fue creada la Intendencia Nacional de La Guajira con capital Riohacha. Y por acto Legislativo de 28 de diciembre de 1963 se creó Departamento La Guajira, con vigencia a partir del primero de julio de 1965, siendo su primer gobernador y fundador José Ignacio Vives Echeverria.

La Guajira territorio privilegiado por la mano divina, es un Departamento que limita al Norte y Este con el mar Caribe, al Sureste con la República Bolivariana de Venezuela, al Sur con el Departamento del Cesar y al Oeste con el Departamento del Magdalena. Y está conformado en un  territorio por 15 municipios, 44 corregimientos y un extenso  territorio poblado por indígenas wayuu, llamados rancherías, siendo sus principales ríos el ranchería — en donde existe una Represa— que en funcionamiento podría resolver los problemas de la escasez del agua en todo el territorio y el Cesar. Hay otros ríos más cortos como el Jeréz, palomino y ancho que surte de agua a esa parte de La Guajira.

En La Guajira se explota Carbón en las minas del Cerrejón en los municipios de Barrancas, Hatonuevo y Albania. Se extrae sal marina en Manure y en el Sur en los municipios de Fonseca, San Juan del Cesar, El Molino, Urumita, Villanueva y La Jagua del Pilar, existe una naciente pero productiva explotación agropecuaria.

He leído hoy en un periódico de la región Caribe, una propuesta a mi entender nociva para La Guajira en cualquiera de las formas que se quiera presentar como favorable a la región. Por el contrario, el estado actual de la política guajira, diciendo que, un porcentaje muy reducido, a espalda tal vez de la falta de conocimiento de la mayoría, deseaban efectivamente acogerse a esa propuesta de integración Regional planificada por la dirigencia política del Atlántico; pero ya dentro de la clase dirigente nuestra, hay diversidad de criterio que ya no la desean. Y a decir verdad cuando se ha vivido durante tanto tiempo de una esperanza y esa esperanza ha sido desmentida se aparta uno de ella y se pierde hasta el deseo de apoyarla. Eso es lo que ha pasado con los indígenas guajiros, y de ello somos nosotros los principales culpables y responsables. 

Podrá existir todo un arsenal de argumentos, algunos de convincente apreciación, que han sido suficiente hasta ahora para investigar a la Guajira en el estado político en que se encuentra. No preciso desmentir los buenos argumentos de nadie. Pero es posible decir que en esa materia como en otras es preciso un día elegir; pues la opinión guajira, escamada, persiste en su actitud de reserva y desconfianza, a pesar de todo lo bueno que tenga este proyecto. Es que la historia demuestra lo contrario y ha seguido su camino.

Al cumplirse el 1 de julio 55 años de creación del Departamento de la Guajira y tantos años de frustración, es posible que el anhelado desarrollo sea una integración con las regiones del Oriente Colombiano, en consideración a los antecedentes históricos de intercambio social y comercial mantenido con ellos.

Es la oportunidad para La Guajira que con el funcionamiento de la Represa del Río Rancheria, la habilitación del puerto natural de Bahía Honda y pronto nos quedaría el de Bahía Portete, con el final de la explotación de las minas del carbón del Cerrejón. La infraestructura para la realización de este propósito en gran parte esta constituida, y la unión de los Santanderes, Cesar y La Guajira significa una fuerza parlamentaria, para recuperación de regalías en un proyecto en el cual está incluida la nación wayuu.

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