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Los psicólogos argentinos Pablo Solvey y Raquel Ferrazano, establecen que todos los traumas son miedos mal manejados.

El miedo es la emoción más presente en todo ser humano. Enfermo o sano y es necesario para la supervivencia, pero cuando pasa los limites llega a lo patológico o enfermo.

La depresión es miedo que algo está mal en mí; la ansiedad, miedo a que algo me va a pasar; el hipocondriaco, miedo a que algo ya me paso (estoy enfermo); esquizofrenia, miedo a la realidad y a la vida, las fobias miedo a elementos concretos y exagerados.

Pero lo que estamos viviendo en el departamento de La Guajira está poniendo en riesgo nuestra salud mental. Donde todos estos traumas descritos los podemos padecer.

Primero, todas las noticias falsas de los medios sobre el Covid-19 que generan ansiedad en la comunidad, o las salidas en falso de nuestros dirigentes nacionales, departamentales y municipales.

La que inició esto fue la ministra de Educación, que estableció los comunicados 11 y 12, para la entrada a clases el primero de agosto, generando todo tipo de rechazos de padres, docentes directivos que puso en UCI a toda esta comunidad. La Ministra se lavó las manos y envió la responsabilidad a las secretarías de educación de los entes territoriales, ya saben la respuesta de estas, no tienen los recursos para implementar los protocolos de Bioseguridad.

Y nuestro departamento adolece de servicios públicos los cuales son necesarios para la aplicación de estos.

Muchos docentes y directivos docentes sentimos que éramos los conejillos de indias para sopesar la mortalidad de la enfermedad, o para sacrificar al magisterio de los compañeros que están rondando su pensión y por la edad son de alto riesgo. Es decir, una reforma pensional macabra. Como decía una revista reconocida, piensa mal y acertarás.

No estamos preparados ni física, económica y emocionalmente para iniciar clases presenciales. El doctor Julián de Zubiría fue muy claro diciéndole a la Ministra, que ¿si fueran sus hijos los enviara a clases? Por supuesto no ha respondido.

Otro de los miedos que nos rondó, fueron los recursos de la universidad de La Guajira que según nuestro gobernador los trasladaría para políticas de prevención del Covid, poniendo en riesgo la continuidad de los estudios superiores de nuestros jóvenes, hasta la fecha no se sabe a qué acuerdos y para cuando se cancelará la deuda a los maestros. Muchos de los cuales ya están en coma, con el señor de tienda que les fía.

Otro de los miedos no menos grave, la situación engorrosa de la mayoría de municipios del departamento que hasta la fecha no tiene claro su plan de desarrollo. Siendo unos barcos a la deriva que no saben para dónde van, cómo llegar y por qué. Lo que genera una incertidumbre de psiquiatra, que no sabemos a esta fecha nuestros recursos en qué se van a invertir, cuáles son los indicadores a desarrollar y las metas a lograr. Denotando una falta de planificación.

Cada vez son más los casos de contagios en nuestro departamento, sin tener claro las políticas de prevención en salud, apoyo alimentario a las familias. Necesitamos a gritos un llamado a la cordura, al consenso del pueblo y su dirigencia para llegar a salidas concertadas y encontrar un horizonte a esta situación.

Por salud mental de nuestro pueblo es necesario de acciones conjuntas para resolver estos casos y otros como la seguridad del departamento que cada vez nos asusta más. Con asesinatos, robos, en todo nuestro territorio. Esto está llevando a una pandemia mental. Lo grave que en estos momentos no contamos en el municipio de Maicao con un psiquiatra para todas estas patologías.

El filósofo y psicólogo William James expresó “si puedes cambiar tu mente, puedes cambiar tu mundo“. Es lo que necesitamos en nuestra tierra, profesionales comprometidos, una comunidad responsable y una dirigencia preparada que tenga claro para dónde vamos. Para no terminar todos traumados.

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