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Desde que en nuestro país confirmaron la existencia del primer caso de Covid-19, el 6 de marzo de este año, sintonizamos el arsenal noticioso del comportamiento del virus y por ende fuimos familiarizándonos con algunos términos que los medios usaban con poca frecuencia antes de que el mundo entrara en “modo pandemia”.

Hemos incorporado a nuestro léxico términos propios de las matemáticas o simplemente son sinónimos entre una rama del conocimiento y otra, aunque en algunos casos pueden ser usados para manipular la información y dar un falso parte de tranquilidad como hizo el 11 de Abril, el doctor Fernando Ruiz ministro de salud.

En rueda de prensa el alto funcionario expresó “estamos aplanando la curva”; si estuviéramos en octubre podríamos decir que el responsable de la administración de la salud en nuestro país estaba disfrazado de pinocho.

Técnicamente es un imposible hablar del aplanamiento de la curva en un día en que no hubo contagios o simplemente disminuyeron para esa fecha porque la única máquina que existía en el país utilizada para hacer pruebas se averió.

El mencionado y anhelado aplanamiento en una gráfica se podrá ver en los días en que no haya más contagios y por lo tanto la frecuencia absoluta o acumulativa (suma de todos los casos hasta la fecha) se mantiene con un mismo valor en el eje vertical vs un eje horizontal (días monitoreados o fechas).

Esa temporada que no se registrarían eventos novedosos se conoce en epidemiología como Meseta (término tomado de la geografía), en matemáticas conocemos esta situación como una función constante en un intervalo.

En tiempos que la inquisición enviaba a la hoguera a todo el que fuese acusado de herejía u hombres de ciencia que no simpatizaban con las ideas del vaticano, Galileo escribió “Las Matemáticas son la llave y puerta de la ciencia”.

Para entender e interpretar, grosso modo todos estos datos numéricos (variable cuantitativa), divulgados a través de redes sociales, noticieros, periódicos, revistas y demás medios que se pueda echar mano a la hora de divulgar la información, la reina de las ciencias exactas sale a nuestro amparo.

El fenómeno que está ocurriendo en la humanidad, no permite especulaciones o conjeturas erróneas, pero lamentablemente terminamos siendo víctimas de la infodemia después que la organización mundial de la salud (OMS) lanzara las advertencias al respecto. 

Esta oportunidad no ha sido desaprovechada por aquellos que quieren llegar de una forma agradable a los oídos de todos los mortales que poseemos raciocinio. Durante el transcurso del tiempo desde que nos sometimos al confinamiento hemos escuchado, hasta la saciedad que el aumento de casos de contagios ha sido exponencial o que el virus se propaga exponencialmente.

Vale la pena recordar que el exponente nos indica el número de veces que una cantidad se multiplica por si misma (base) representando un producto abreviado que a medida que aumenta el exponente el producto se hace mayor (potencia).

Para representar la potenciación los profesionales de los números tenemos en cuenta que a medida que pasan los días el número de infectados por Covid-19 crece en mayor proporción y al diseñar la gráfica, esta se nota como una curva que quiere parecer lo más inclinada posible pero sin dejar de ser curva.

Para la disciplina del cálculo diferencial es un ejemplo típico de una gráfica exponencial y creciente. También, para esta situación es de considerable importancia un dato que los expertos llaman el pico alto, refiriéndose a ese instante en que los medios anuncian como un registro histórico pero corresponde a la fecha de mayor contagio, análogamente en matemáticas es nombrado como el punto máximo.

Ese punto o esos puntos  donde la curva alterara su curso, para epidemiólogos y matemáticos coinciden en bautizarlo como el punto de inflexión.

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