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Las palabras según el contexto encuentran una justificación para un específico propósito, que puede ser, tratar de agradar, convencer respecto de una idea o sistema, o una pretensión de poder político, por lo cual el sentido crítico permite entender la realidad de un discurso adulador, que busca despertar emociones más que hacer ver a su receptor una idea estructurada.

Si existe un hombre en el cual podríamos encontrar una fuerza intelectual de gran peso para identificar las mentiras y justificaciones verdaderas que esconde un discurso, en mi criterio se debe acudir a los textos de Noam Chomsky, los cuales cobran relevancia en estos tiempos de ideas gaseosas e individualistas.

No hay duda de que la información sobre las preferencias de las personas, resultan datos atractivos para aquellos que bajo la “tonalidad” de un discurso acomodado, pretenden conseguir un resultado o condición en quien lo escucha. Así está acreditado en los procesos electorales en los Estados Unidos cuando resultó ganador Trump, y de los antecedentes por el brexit.

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Así que los discursos en nuestros tiempos cuando advierten un contenido político, económico, social, apuntan a lo que el Lingüista denomina reforzadores de opinión, porque al final lo que sus ejercicios en realidad demandan es despertar emociones a partir de una idea que quieren sea una realidad.

En estos días podemos encontrar tres grandes ejemplos de esas situaciones, que implican una lectura más concienzuda y de poder entender porqué se justifica un ejercicio incluso desde la misma ley, la cual es creada por la institucionalidad que representa el poder máximo en un contexto democrático, ya las discusiones frente a los pragmatismos judiciales a partir de su interpretación darían cuenta de otros escenarios.

Recientemente se ha decretado por parte de otra autoridad de poder, la nulidad electoral del Gobernador de La Guajira, ante lo cual el mandatario expresó que la decisión judicial fue ‘subjetiva, inapropiada y equivocada’, estas palabras ante el contexto de alguien cuya adversidad implica su salida del cargo, pueden ser aceptadas, pero ante la libertad de interpretación de quien la escucha puede resultar algo compleja y aun más si no posee conocimientos jurídicos.

¿Qué puede entenderse como una decisión inapropiada?, acaso se debe contextualizar que durante 8 años se han tenido 13 gobernadores, sin embargo, si vamos al espíritu de la norma que se entiende ‘quebrantada’, procura consolidar la disciplina por el partido y no a la personalización del poder, lo que hace ver la decisión apropiada o ajustada a la ley.

El segundo ejercicio frente al discurso y lo que persigue, es como en una emisora nacional, bajo un tono bastante preocupado, el entrevistador les exponía a los invitados, que era inaceptable que, a partir del 1 de julio de 2021, fueran a prescribir poco más de 10.000 procesos en la Procuraduría, y que eso era un mal mensaje en la lucha contra la corrupción, por lo cual debían tomarse medidas salvadoras para ese asunto.

Se dejaba sobre la mesa un discurso de rechazo ante semejante hecho, y sin mencionarlo la medida que evitaría el asunto, era la ley que finalmente fue aprobada, que no solo “salvó” los 10.000 procesos, sino que además dio una pauta de competencia jurisdiccional a una autoridad administrativa.

Así entonces un discurso cambió el contexto de una discusión, sin tener presente que lo que se pudo haber premiado fue la desidia institucional por no dar cuenta en buena hora de asuntos que debieron definirse hace algunos años, no es entonces un discurso en pro de la ignominia que significa dejar prescribir 10.000 procesos, sino el discurso por justificar la permanencia en el tiempo de actuaciones que no atienden la prioridad que la sociedad reclama.

Por último, tenemos una carta de unos exmilitares que reclaman por los hechos que hoy vive el país con ocasión de las protestas, que los ciudadanos dejen su pasividad y salgan en defensa de la institucionalidad y por ende de la democracia.

Estas palabras bajo una lectura desprevenida, y otras mas que se vienen sumando, harían ver las protestas como un hecho antidemocrático, cuando es todo lo contrario, porque el vandalismo es un elemento que distrae la atención de lo que resulta importante.

Así entonces un discurso o las palabras, en un conjunto de expresión, pueden llevar algo más implícito de lo que podemos leer, por ello la importancia de lo que podamos entender y lo que el emisor quiere que tengas presente para su interés.