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La Organización Mundial de la Salud (OMS) concibe la salud mental como un “estado de bienestar en el que el individuo realiza sus capacidades, supera el estrés normal de la vida, trabaja de forma productiva y fructífera, y aporta algo a su comunidad”.

Por esta razón en este periodo de cuarentena mundial por el Covid-19 donde la sociedad está viviendo uno de los fenómenos más complejos que afecta esta dimensión del ser. Nos invita a transformar nuestros hábitos para no caer en trastornos mentales.

Esta invitación es a todos los sectores educación, salud, dirigencia política, que le bajemos a los niveles de estrés en nuestras labores, que nos acerquemos más a lo humano.

A los docentes los conmino a conocer a sus estudiantes, que su prioridad de enseñanza sea el valor a la vida, amar y respetar a sus padres, rescatar la comunicación y la confianza perdida, a las familias que le bajen la ansiedad por los muchos trabajos enviados por las instituciones, que sea más espacios de comprensión y aprendizaje emocional, donde se resalte el sentido a la vida. Donde conozcamos los talentos y dones de nuestros hijos para promoverlos y potencializarlos, que desarrollen sus proyectos de vida.

Salud que nos generen tranquilidad en sus mensajes, que sus campañas no sean violentas ni agresivas, que conlleven a la reflexión, de valorar la vida, que sean respetuosos con la información y se tenga en cuenta la confidencialidad, que no es posible que en las calles se sepa los datos clínicos de los pacientes antes que la misma familia y el afectado, fomentando la discriminación de estos. Vulnerando sus derechos, poniendo en peligro su integridad física. 

Dirigencia política que no juguemos con las necesidades del pueblo, que no ofrezcan lo que no van a cumplir, que articulemos nuestros equipos y recursos para buscar soluciones a las dificultades no dificultades a las soluciones. Que las ayudas lleguen donde tienen que llegar. Que no se especule los valores de las ayudas. Que se apoyen en sus líderes y los empoderen en las comunidades.

A los lideres los invito a la solidaridad social, donde nos preocupemos más por el otro, lo más hermoso de la vida es el servicio a los demás, aprendamos a compartir lo que nos llega a la comunidad, donde la equidad prevalezca y se le dé al que más necesita.

Este miedo colectivo tenemos que superarlo, de esta saldremos vivos, replanteando nuestras metas y objetivos, existen muchas alternativas que la ciencia ha establecido. Recuperar la espiritualidad, la reflexión, la meditación. El ejercicio físico por lo menos 30 minutos diarios, cambiar nuestra alimentación, aumentar nuestra autoestima y Resiliencia y desarrollar nuestra inteligencia Emocional.

Eso incluye decirle a la gente que amamos que los amamos. Perdonar al que nos ofendió y sanar las heridas emocionales que tenemos. Esta pandemia nos ha enseñado muchas cosas y replantear nuestro concepto de felicidad es una de ellas, donde lo material no sirve para nada lo valioso es sentirnos amados por lo que somos y amar a los que están a nuestro alrededor. Solo así superaremos esta crisis que nos está matando.

Y como decía Víctor Frank el padre de la logoterapia: tener una vida con propósito para enfrentar cualquier dificultad. “Quien tiene un por qué para vivir puede soportar cualquier cómo” Nietzsche.

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