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Nutrición para la prosperidad versión KG

Es la nueva
propuesta del gobernador Juan Francisco Gómez Cerchar para intervenir los
problemas sociales y económicos generados por un viejo problema: el hambre y la
miseria en La Guajira.
Este
programa  establece un novedoso enfoque,
porque en la historia de los planes departamentales de desarrollo no se había
reconocido el hambre, la pobreza y la exclusión como un obstáculo para la
integración social y el desarrollo humano. Solo se había visto como un motivo
para generar un contrato y ser administrado por los  amigos.
Es un viejo
problema, dado que desde los tiempos de Platón y  Sócrates, pasando por los escritores de los
textos bíblicos,  los teóricos de la economía
clásica y del desarrollo como Adam Smith, David Ricardo, Thomas Málthus, Lorenz,
Gini, Rostow y muchos más, reconocieron 
en la pobreza y en  la riqueza un
conflicto que se encuentra determinado por la distribución del capital, la
tierra y el trabajo en la sociedad.
Carlos Marx en
sus escritos sobre la acumulación originaria, concibió la lucha de clases como
la única forma de vindicar al ser humano que nada tenía que comer durante la
revolución industrial del siglo XIX.
Es un viejo problema
contra el cual Colombia viene luchando desde 
la década de los años  cincuenta y
que aún no sabe  bien como atacar y medir
sus resultados.
Los procesos
de planeación en nuestro país parecen tener sus orígenes en la intervención del
Estado para asegurar la redistribución del ingreso. El padre  Lebret, los trabajos del economista hindú
Musgrave, el plan de desarrollo
“Para Cerrar
la Brecha” y la propuesta del desarrollo rural integrado en la década de los
años setenta, tienen como ejes la pobreza y el bienestar social. La capacidad
de producir, procesar  y consumir
alimentos, eran la pieza clave de la estrategia.
La actividad
económica regulada más por el mercado y menos por el Estado, determinó que el
ataque a la pobreza extrema desapareciera como una responsabilidad de la
gestión estatal.
La  Constitución del 91 bajo el concepto del
Estado Social  de Derecho, permitió el
resurgimiento de las iniciativas contra la pobreza, la miseria, la desigualdad
y la exclusión. 
La llegada de
Lula como presidente de Brasil, el cumplimiento de los objetivos del milenio,
terminaron contagiando a gobiernos locales en América Latina. El programa de
“Bogota  sin Hambre” liderado por Lucho
Garzón durante el periodo 2004-2007, es la mejor demostración de que si vale la
pena intentarlo. Son inspiradores, para no repetir la experiencia de “Guajira
sin Jamushiri”.
Ahora le
corresponde a la institucionalidad de La Guajira solucionar el viejo  problema 
enquistado en  28 mil hogares  que diariamente sobreviven con  US $ 1. Este programa debe apropiar las
mejores experiencias y practicas 
acumuladas en diferentes países y ciudades  en donde ha sido exitoso. No se trata de
repartir alimentos.
Esto no debe
interpretarse como una brigada de salud o la distribución de mercados  durante las campañas electorales. Tampoco, de
una acción puntual y sin sostenibilidad.
Se trata de
una propuesta muy seria con protocolos y supervisión, que parte de reconocer
que la pobreza en La Guajira tiene múltiples dimensiones, que no solo abarca la
falta de ingresos sino también la exclusión de los derechos sociales, lo que
significa pasar del círculo vicioso de la pobreza y hambre al círculo virtuoso
del desarrollo sin inequidades para que 
la prosperidad se perpetué.
Escribió Cesar A. Arismendi Morales

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