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He reiterado sin algún descanso y tal vez muchos harán lo mismo, que uno de los males mayores que aquejan este país: son los bancos. No hay, pues la menor fruición en lo que voy a decir. Existe eso sí el llano deseo, como un deber de observador de los problemas sociales que vive el país, el manifestar mi opinión al respecto.

Mucho analistas -no sé si sociólogos o psicólogos- creen que el problema es solo uno: «Falta de auge del potencial humano por pequeño que sea, que lo único que necesita es confianza en sí mismo».

Este barullo y confuso concepto a mi entender, no dice nada ni a favor ni en contra de la difícil situación que vive el país. Y a esta pesadez de galimatia se suman medios informativos de comunicación social al darle con ciertas frases fáciles de entender para el común de la gente, lo que quiere decir esa definición. 

La iniquidad más grave que tiene Colombia después de la corrupción son los bancos; verdaderas zanguizuelas que a todo aquel que llegue a adquirir algún préstamo, solo con los intereses que cobran por sus créditos se podrían cancelar 5 créditos en cualquier otro país. En Colombia con los intereses del 33.1 por ciento anual sangran la economía y los ingresos de los que tocan sus puertas para créditos, que con el aumento del 4 o 5 por ciento del sueldo anual, muchas veces no alcanza para cubrir su préstamo. 

En cualquier parte del mundo, un ciudadano puede hacer un préstamo y pagarlo con los ingresos de su trabajo, pues los bancos les prestan de acuerdo con su capacidad de pago, previendo que en caso de retraso en los pagos la entidad aseguradora, cubre la mora hasta la solución económica del deudor.

En este país y con este sistema bancario el deudor moroso pierde sus cuotas iniciales y en caso de demanda los bienes según normas sobre embargo y secuestro.

Esta es una banca abusadora, protegida por un Estado que a través de las Juntas del Banco de la República patrocina estas injusticias. Y qué decir de los cobros de los bancos por el uso de cajeros automáticos, estudios de títulos, manejos de cuentas, tarjetas de crédito y débitos de su dinero, transacciones entre ciudades de un mismo banco, para pagar nóminas, pensiones de jubilado que retrasan dos o tres días para ganar intereses.

Es tan acaparadora y estraperlista que bajo presunción solo retribuye el 40 por ciento de los depósitos que recibe de sus clientes. Y lo más grave es que todo lo hacen desde las grandes capitales; que a través de este sistema manejan todo el dinero del país: la nómina del sector público, pensionados, maestros, impuestos, los servicios públicos la seguridad social, nóminas de empresas privadas.

En definitiva la banca colombiana es la que constituye esta iniquidad. A los trabajadores y jubilados el gobierno los bancariza, en especial a los pensionados que con el aumento de las mesadas que se hace por el IPC beneficia a los bancos cuando los cobros por acuerdo se hacen por los cajeros automáticos.

Y ahora que se necesita de su apoyo en esta emergencia económica, si usted va a un banco a solicitar un plazo de tres o cuatro meses para el pago de sus obligaciones bancarias, por estar en mora con esa entidad, le ponen una gran cantidad de trabas para tramitar en forma breve y sencilla su solicitud.

Es necesario hacer un ‘frente común’ para exigir del gobierno una reducción sustancial en los intereses que son los que están empobreciendo a los colombianos. Y no permitir -si son ciertas- que los asalariados contribuyan a voluntad propia con un salario de su remuneración. Y si eso llegare a suceder con maniobras tortíceras en un decreto legislativo, todo el pueblo trabajador debe hacer lo de ‘fuente Ovejuna’, para no dejarse esquilmar más pues los bancos recibirán 17 mil billones de pesos (cantidad que repartida entre 45 millones de habitantes corresponderían 4 millones de pesos a cada uno),  para que a través de las entidades bancarias se manejen eso recursos designados a solucionar en la población esta Emergencia Económica y Sanitaria a raíz de la pandemia.

Así con esta breve reseña de ‘los amos del poder’ en este país, recordamos una vez más, que al generar los bancos el año próximo pasado de utilidad 10 mil billones de pesos: las ganancias son capitalistas; en tanto que las pérdidas de esas entidades bancarias son socialistas y las asume el pueblo.

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