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Hace algunos meses recuerdo que estuve viendo y escuchando la audiencia en instancias internacionales del caso Petro Vs Estado Colombiano; para ese momento el Estado llevaba como testigo a Edgardo Maya Villazón, quien dicho de paso ha estado al mando de los dos órganos quizás más importantes en el predicado de las fuerzas del ‘poder moral’ del país.

Declaración donde la línea más repetida en cada una de sus respuestas a fin de justificar la existencia de estos organismos, es la lucha contra la corrupción, la significante existencia de dos instituciones para controlar las nefastas consecuencias o efectos del fenómeno social más permeador de nuestra organización de Estado.

Estuve atento a ello, porque tenía la leve sensación que en cualquier momento la parte demandante, quizás podía preguntar, que si esas instituciones concebidas, alguna de ellas desde el sueño del Libertador, no habían sido permeadas también por ese flagelo, en cualquiera de sus formas o ‘métodos’. Muy a pesar de esa sensación, quizás fueron más agudas algunas preguntas de los Jueces del Tribunal, y allí quedó mi atención.

En estos días y por las formas que algunas noticias han suscitado controversias frente a procesos ‘democráticos’, han vuelto a inquietar mis pensamientos ciertas realidades, que además han coincido con lecturas sobre textos de Kafka que implican sensaciones absurdas frente al concepto de justicia, verdad e interés general. Ello me ha recordado las expresiones de una mujer en Brasil que quizás por asuntos ‘menores’ fue removida de su cargo y expresó sentirse como el señor ‘K’ en el libro “el Proceso”.

Lo preocupante de mis pensamientos, es que a veces, cuando dedico más espacios de atención a nuestra realidad, no estoy tan alejado de esa sociedad, o contexto descrito por Kafka, básicamente porque a veces, o quizás solo en mi mente, las “deliberaciones” de justicia están consagradas a servidores que vienen de ese sistema corrupto, o a medios que con preguntas a veces más inquisidoras que pertinentes al quiz del asunto, crucifican o exoneran a quienes o tales.

Esto a veces parece ser suficiente para esta sociedad, que incluso determina sus posiciones finales o conclusiones sobre el asunto sin mayores lecturas o argumentos de aquellos, que los llamados ‘juristas de medios’ suelen ofrecerles, o simplemente los datos que esos servidores de cifras, provenientes de esa ‘clase’ les entregan.

Pero quizás esta sociedad, que a veces suele actuar al calor de las sensaciones del momento y luego se le olvida, es posible que el poder de medios haga más las veces de una ‘justicia’ que convierte los rumores y mentiras en verdades de paso, o realidades del momento en mentiras o calumnias al interés de los poderosos, y eso se convierta en la justicia que merezcamos, o en la verdad o beneficios que creemos el momento demanda.

Quizás contra el sistema sólo se revelan algunos valientes que aún creen en la idea de Justicia real y pura, alejada de los fríos números y estadísticas que pretenden mostrarnos a los servidores de alto nivel como salvadores de la moral y la pulcritud. Quizá también como la defensa de Petro, o estamos haciendo las preguntas equivocadas, o quizás aceptando las respuestas acomodadas.

Ahora bien y que tiene que ver la justicia, verdad y cifras en estos días y en especial en nuestro Departamento, pues en esta porción del mapa que despunta hacia el mar, donde las cifras bajas y los datos sobre un virus “ajeno” hoy no pueden ser menores en la responsabilidad de atenderlo como el peligro que es.

Hoy en nuestro territorio guajiro, se observan dos medidas, que en común con el territorio Nacional, ofrecen preguntas y realidades propias, la primera de ellas, la evidenciaron las filas que en este viernes sin IVA y sin alma se observó en todo el país, además de la ‘alternativa’ de apertura de centro comerciales que también se anuncia.

Estas dos medidas, y las que puedan venir, no pueden perder de vista, muy a pesar del bajo número de contagios en La Guajira, las preguntas lógicas que la responsabilidad demanda, y que el interés mayor por la vida imponen, no somos unos privilegiados de números bajos, debemos ser un Departamento modelo que actúe desde sus instituciones con la justicia para la sociedad, y no la verdad y necesidad de los mercados.

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