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Resulta que ahora todo gira en torno al covid–19, es el pan de cada día. Desayuno, almuerzo, ceno y sueño con esta situación y realmente creo que no soy la única a la que le sucede. Nos está consumiendo la situación económica, nos está consumiendo la ignorancia social, nos consume el escepticismo y la arrogancia, pero aunque parezca que en nuestros días no cabe más nada, no deberíamos dejar pasar por alto la verdadera realidad.

Estamos atravesando por la peor pandemia hace muchos años, todos los días lidiando con temas sociales y económicos, viviendo en escasez, con la zozobra de la inseguridad, con la indolencia de los mandatarios. Ya no hay quien se interese por esta cuestión que va mas allá del coronavirus, asuntos que son de igual envergadura, pues también tienen cifras mortales, y actualmente todo se ha doblado en cantidad ya que las condiciones por las que atravesamos como sociedad no son las mejores.

Hablemos de la hambruna, este tema que como muchos sabemos en La Guajira es algo que prevalece, es una canción que nunca acaba, son quejas que todo el tiempo escuchamos, pero ahora ya pasó a segundo plano, ya no se lee en noticias, ya poco se escucha en radio.

Si bien es cierto que en gran parte nos conforma un desierto árido y nuestro departamento tiene la palabra ‘sequía’ como apellido, creo que también contamos con recursos, el problema está en que no hay un debido abastecimiento de agua en los pueblos, no hay quien sufra por los que pasan estos tiempos buscando como obtenerlo, siendo este tan valioso e indispensable, pero actualmente parece que eso casi no importa.

La infancia, personalmente creo que ellos son la cara más bonita, son inocencia, son futuro prometedor y ¿Dónde están ahora? En las calles viviendo de sobras, de la mendicidad y cada vez son más los que se encuentran en estas circunstancias, sé que muchos piensan que esto es una problemática en que la solución va mas allá de prestarle atención o dar una buena educación, pero no por eso se le debe dar menor valor.

Pensamos que con el aislamiento, el hampa en La Guajira dejaría de azotar a la comunidad y podemos notar que no, no es así, este grupo no descansa y parece que hasta se han vuelto inmunes, a diario se llevan vidas por delante, sumando muertes y dolor a cada familia.

También quiero enfocarme en algo un poco más complejo y es que según el último reporte dado por el gobernador Nemesio Roys, en un consejo de seguridad se informó que la violencia intrafamiliar incrementó un 78 % y un 32 % el abuso sexual ¿Somos conscientes de esta cifra? Si hay algo que todos tenemos claro es que este es un territorio donde en la mayoría de los hogares de alguna u otra forma rige el machismo.

Entonces nos olvidamos de aquellas personas, sobre todo mujeres y niños que mientras el gobierno exige quedarnos en casa, ese es el lugar donde menos seguros se encuentran, donde enfrentan algo peor que una pandemia, como lo es la violencia, y es que esto no es nuevo, pero parece que para todos nosotros es desconocido, nos alimentamos con noticias de cifras de contagios, con cuál fue el pueblo con mas resultados positivos pero ¿quién está pensando en estas personas?

Estas son unas cuantas etiquetas que anteriormente se destacaban en los acontecimientos diarios de La Guajira y que han pasado a tener menor relevancia porque nos estamos centrando en criticar cualquier sinnúmero de cosas para hacer creer que desconocemos la situación.

No quiero que por ver hacia un lado dejemos atrás aspectos tan importantes para tener en cuenta. Sí, tenemos la presión de querer cuidarnos y cuidar a los nuestros pero no nos olvidemos que esta emergencia llegó a nuestro departamento cuando todavía estábamos librando una batalla interna.

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