Wayuu Apalashii y el wayuu pastoreo
Wayuu Apalashii y el wayuu pastoreo.
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Por Yenerys Redondo Epinayu.

La noción wayuu de riqueza se fundamenta de manera predominante en la tenencia de sus animales. Existe una distinción entre animales simaluuna: salvajes o silvestres, algunos de los cuales pueden servir como alimentos, medicinas y animales mürülü: domésticos o domesticados.

Los animales considerados mürülü, añaden a su valor como alimento, la condición de poder ser entregados como elementos del conjunto material en las compensaciones por disputas. Además, pueden ser dados a los parientes de la novia en el arreglo matrimonial y preparados en los velorios.

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Los apalanchii, viven de los frutos del mar.
Los apalanchii, viven de los frutos del mar.

Su carne valorada y polisémica es la que se brinda en los funerales. La caza, que se obtiene carne de animales no domesticados, no puede aportar los alimentos consumidos en los rituales fúnebres y no se subordina a la voluntad de sus  manadas acuáticas.

Por otro lado, la conservación del volumen del rebaño, que refleja el grado de riqueza de los pastores, dependerá no solo de factores ambientales y estacionales como la apropiada disponibilidad de pastos o agua y que no se presenten prolongadas sequías, sino también de eventos sociales como funerales, matrimonios y disputas que implican el sacrificio o la entrega de decenas o centenares de vacas y cabras.

Por ello el pastor es austero en el consumo de carne de su hato caprino u ovino, que reserva para el cumplimiento de obligaciones sociales. El wayuu Apalaanshi puede consumir pescados a diario, y e incluso ofrecerlo de forma generosa a sus visitantes.

Mientras que el wayuu pastoreo vive de la producción de ovejas, vacas y chivos.
Mientras que el wayuu pastoreo vive de la producción de ovejas, vacas y chivos.

Esta narración nos muestra cómo pastores y pescadores wayuu poseen animales en diferentes tendencias, la diferencia del apalanshii- wayuu pescador no es esclavo de sus animales y puede disponer de ellos cuando deseen sin miedo de reducir su manada.

Los pescadores wayuu no aceptan sumisos la discriminación de los pastores y han elaborado variados discursos de resistencia que incluyen la manipulación del modelo de riqueza y de prestigio predominante basado en la tenencia de ganado. He aquí uno de los relatos más significativos: Varios pastores se reunieron a tomar en un velorio cuando se les acercó un pescador.

Ofendidos por la presencia del playero, uno de los ricos le dijo: “¿Qué haces aquí? Tú eres un perro, sin riquezas ni ganado”. El pescador respondió: “No soy un perro como tú dices: también tengo riquezas y muchos animales; sólo que no soy esclavo de ellos como lo eres de tu rebaño. Cuando deseo uno de mis animales voy al mar, lo escojo y me lo como, sin peligro de que se acaben, pues allí no hay pestes, ni robos, ni veranos. Puedo sacar una tortuga del mar y nada les ha pasado a mis rebaños.

Si tú sacas un toro de tu corral el vacío se nota y tu riqueza se merma de forma significativa. Cuando llegue la peste y acabe con tu rebaño, cuando el verano sea largo y mueran las ovejas de sed, dime: ¿dónde quedarán tus riquezas y tus animales? En cambio los míos allí estarán. No querrás que los cargue conmigo, ya que no los puedo traer hasta la tierra donde faltos de agua morirán, pero tampoco puedes llevar tus cabras al mar”, indicó Ulises Redondo Epinayu, wayuu apalashii.

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