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En una tarde calurosa de octubre, luego que los animales sin entender razones de una aparente tranquilidad de los humanos, advirtieron como estos, inexplicablemente de la misma forma como asumieron un encierro máximo en sus cuevas, nidos y estancias, así mismo sin ninguna razón, volvieron a salir masivamente y con ellos los perjuicios al ambiente, que se supone es de todos.

Estas salidas de los humanos, esta vez casi de modo desesperado, como de aquellos compañeros que cuando están con los Humanos, y son traídos nuevamente a casa, salen tan alegres y “locos” que no entendemos su comportamiento. El Cardenal Guajiro, expresó a su compañero «debe ser alguna enfermedad mental que los humanos les contagian en su paso».

Enfermedad mental, a lo cual indicó la Iguana nativa de Distracción, pueblo del sur de La Guajira, “acaso las enfermedades mentales, se trasmiten, más bien son ellos los locos, que no atienden la ley natural de la subsistencia”, el Cardenal, solo hizo un gesto con su cuerpo que daba cuenta que al final, eran incomprensibles.

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Lo cierto es que la situación demandaba un acto urgente de los animales de todos los ambientes, algunos de costas lejanas que expresan que la aparente limpieza se ha visto “sacudida” por actos tan incompresibles como dejar nuevamente atestadas de basuras las playas, es como que aquellos seres, hubiesen retornado a su vida inconsciente y desaventurada.

En un lugar indecible, propio de actos secretos y misteriosos, se convocó una reunión con extremada urgencia, “estamos nuevamente en peligro” decía la carta con notas encriptadas que solo algunos pudieran comprender.

Llegado el día de la reunión, se hicieron presentes toda clase de animales, era un lugar a la orilla del mar, para escuchar a ballenas, focas, y todos los acuáticos, que habían sufrido de manera muy particular los embates de los seres atrapados por la locura, como aquel que no toma consciencia de cuidar su hogar.

La Leona, ubicada en el centro de todos, inicia la reunión; algo lejos de allí, el Cardenal Guajiro, pensó, “que extraño que los Humanos crean, que son los esposos los que dirijan nuestro mundo, son raros”.

Exponía la Leona su preocupación, en tanto parece que después de una normalidad que no veían hace muchos años, se volvía al hábito por agotar los recursos, por poco control sobre su reproducción, sobre todo por la destrucción inexplicable de nuestro planeta; la cual pensaba ella había concluido, o por lo menos no era tan “loca” en estos tiempos. El cardenal Guajiro pensó, “cierto que son locos, no soy el único que lo cree”. Continúo la Leona exponiendo, “por alguna razón, ellos ‘los acabadores’ como los llamaban algunos, adoptaron una actitud más de conciencia”.

A lo que un Rinoceronte, indicó “tenemos que encontrar qué fue eso, que los hizo mejorar su modo de vida”, “será algo que los asusta, o no los hace ser tan locos” resaltó un Gorila. El cardenal un poco distraído, levantó la cabeza y pensó “son locos, es seguro eso”.

La Leona, con tono definitivo, indicó, “debemos enviarle un mensaje, pero debe ser un mensaje que le llegue a un acabador, que pueda entender el daño que hace a nuestro hogar, que no es solo de ellos. El problema en la reunión, es quién podría ser ese mensajero.

Una Ballena, indicó que suele verlos a lo lejos con perros, a veces con pájaros, a lo que el Oso anteojos expuso, “no, son casi como ellos”, pero este replicó “sé que ellos, asumen que las palomas son buenas para dar mensajes” diciendo finalmente, “además conozco que existe alguien que llaman Magistrado Tolosa, que disque se atrevió a decir que un primo mío, es sujeto de derecho”. Todos levantaron la cabeza, como quien se acaba de enterar de un milagro.

Ante esa situación, la Leona, le expresó a la Paloma su nueva misión, esta no se negó, pero expuso “no creo que me escuchen, ellos son raros”.

Lista para su misión, preguntó la Paloma a la Leona, qué es lo que voy a decir. Esta la miró y le dijo “simple, vez donde este tal Tolosa, y además de dar las gracias, le precisas, que este mundo es de todos, y es el único que nos han dado, que urge cuidarlo, que no sabemos que pasó este año, pero requerimos todos de ese comportamiento, y por cierto, no le digas que creemos son locos, eso es una idea tonta del cardenal”, la paloma levantó vuelo y salió rumbo a su misión.

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