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Después de grandes inconformidades de las regiones productoras debido a la inequitativa reforma a las regalías impuestas en el 2011, por el gobierno de Juan Manuel Santos mediante el acto legislativo 05 de ese año, se apresta a convertirse en ley de la República, luego de la firma del señor presidente Iván Duque, la nueva ley de regalías, una promesa de campaña que el actual presidente hiciera y que en efecto está cumpliendo.

El presidente Duque para ello recogió la inconformidad y justificadas razones de las regiones productoras que en vano reclamaron y protestaron durante 8 años al mal recordado gobierno centralizador de Juan Manuel Santos sin que se le escuchara, porque la bulimia no tenía límites y no le hartaban los recursos del presupuesto nacional para su voracidad y echaron mano de los satanízados dineros de las regalías que habían sido exclusiva propiedad de las regiones productoras.

Hay que reconocerle al presidente Duque el cumplimiento de la palabra empeñada y esto para los guajiros tiene vital importancia, por nuestra forma de gobierno donde la oralidad tiene primacía y a efectos que como el tiempo pasaba y la promesa no se cumplía sobre todo con la reconfirmación hecha en el taller construyendo país del 13 de octubre de 2018 en nuestra capital Indígena Uribia, donde se reiteró por parte del presidente Duque, que dicha reforma sería un hecho en el primer año de su gobierno, con la demora ya en la comunidad se gestaba una mandada de la palabra como es usanza en nuestra ley wayuu.

Recobran las entidades productoras del país un derecho arrebatado a las bravas y a punta de mermelada como bien lo supo hacer Santos y su coequipero, el borracho Vargas Lleras, quien mandaba hasta más que el propio presidente.

Departamentos productores como Norte de Santander y La Guajira aumentan considerablemente frente a lo arrebatado por el Gobierno Santos su participación en el presupuesto de asignaciones directas de las regalías, pasando de un pírrico 11 % a un 25 %, lo que en plata blanca significa para La Guajira pasar de estar recibiendo COP$ 71 mil millones a recibir COP$ 160 mil, esto es un aumento de casi el 123 % por ciento de sus ingresos, cuya mayor parte se destinaba a cumplir con las inflexibilidades o compromisos del Departamento, principalmente para cubrir el crédito del plan departamental de agua adquirido con el banco mundial y con el cual queda pendiente de hacer justicia en ese tema ya que la reforma nefasta de Santos se llevó las regalías pero las obligaciones de deudas a cargo de las regalías se las dejó completicas a las entidades territoriales.

Esta merma en los recursos en el presupuesto del departamento de La Guajira dio al traste para que en estos últimos ocho años (8) se pudieran ejecutar inversiones sociales tan necesarias en el departamento como por ejemplo las campañas de cedulación y registros civiles para que muchos de nuestros hermanos de etnia pudieran convertirse en verdaderos ciudadanos colombianos y sus hijos accedieran a los distintos programas de las ofertas institucionales, de seguridad alimentaria que favorecían principalmente a la población indígena del departamento, en donde se aumentaron las muertes por enfermedades asociadas a la desnutrición.

Relevante también de esta nueva ley es la desaparición de los famosos Ocad para los recursos del fondo de regalías directas, órganos estos que se convirtieron en la más grande feria de Corrupción, que hayan tenido el manejo de los recursos de regalías en toda su historia, y qué bueno sería que los exgobernadores y exalcaldes en todo el país se llenaran de valor civil y denunciaran con nombres propios a los integrantes de esas mafias extorsionadoras enquistadas en los Ocad locales y regionales, donde siempre sin mayor justificación terminaban en nombre del gobierno votando negativo proyectos de gran pertinencia, si no se accedía a sus pretensiones.

Queda entonces una tarea bien importante y aleccionadora por parte de los administradores y ejecutores de estos recursos y es estructurar proyectos pertinentes y de impacto que ataquen la raíz de la pobreza extrema que agobia a estos entes territoriales, ya que la nueva ley también le da prelación en la inversión de estos nuevos recursos a las entidades con las necesidades básicas insatisfechas más altas, para con ello además demostrar que los recursos de regalías no han sido, ni son los que más corrupción han generado en este país, pero como dicho dineros eran en ese entonces manejados solo por y para las regiones, se hizo muy fácil vender con medios de comunicación fletados el sofisma de la total corrupción de los dineros de las regalías, cuando en el gobierno central se robaban en Billones la plata de los colombianos, haciéndose los Shakira y gritando que agarren al ladrón cuando eran ellos mismo a los que había que atrapar.

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