El día que me pensione

Islaida Cecilia Mindiola Arenas
Islaida Cecilia Mindiola Arenas
Administrador de empresas, nacida en Cotoprix, La Guajira, con habilidades en liderazgo y relaciones públicas. No me considero escritora, pero me gusta escribir sobre la vida y sus momentos.

Cada mañana, con el regalo de un nuevo amanecer, acudimos al encuentro, en ese espacio de vida en el que construimos y nos reconstruimos junto al mejor café (ahora sin azúcar), en compañía de los compadres para ilustrarnos, para debatir (y para regañar si se requiere), pero aprender es imprescindible en ese compartir de saberes en el que solo se vale disfrutar quererse y reír.

Llega en la tertulia la discusión frecuente de la fea, la negra, tuerta; y otros calificativos relacionados; y él manifestándose, “Yo no la recibo, allá tú que la quieres”, (La vejez) porque estoy como un cauchito; (buena elasticidad y resistencia) y por eso que el día que me pensione voy a vivir sin reparos, mi condición de pensionado no será una etapa gris, así que ¡voy a vivir la mejor etapa de mi vida!; y esa no me la toca nadie, ese disfrute y júbilo no me lo quita nadie, porque los malos ratos ya quedaron atrás… ¡Y reímos!… Ja, ja, ja.

¡No me vas a quitar la felicidad! Recalca.

¡En el mejor sentir y actitud ante la vida, es bueno asumir la teoría de Rowe y Kahn, de que hay varios tipos de envejecimiento, y el saludable es el perfecto! Sin duda mantenemos mejor función física y mental, y un compromiso continuo con la vida, amén de la sabiduría que nos da el inexorable paso del tiempo.

Brindis en mano, resonó la voz, ¡Y hoy me declaro oficialmente pensionado!, después de tantos ires y venires, tenemos ‘Nuestra Pensión’… y aunque no se la toca nadie, es de todos; pues seguimos compartiendo el café, las frutas, las emociones, el regaño, un consejo y las risas.

Algunas veces leí y percibí que las personas al llegar a la edad de la pensión les cuesta aceptar los cambios de su nueva condición, porque ello implica un cambio de rol en su entorno; él en cambio, con episodios de euforia entusiasta y con la alegría de saber que va a cumplir sus planes, se ve respirar más profundo, disfrutando cada bocanada de aire que inhalan sus pulmones, disfrutando su bicicleta, sus amigos, su entorno y nuestro café.

Entendiendo que al llegar aquí, miramos al pasado y descubrimos que de nada sirvió habernos preocupado tanto, no es un ideal, sino un buen consejo de lo aprendido con el ejemplo, que al llegar a esa gran etapa se deben hacer planes para no extrañar el trabajo y, en cambio, tener siempre un propósito de vida. Así que usted que me lee, convierta su etapa de jubilación en un período para explorar pasiones y/o emprender aventuras, y ¡viva! ¡Que la Vida es Viviendo!

La gente más optimista ha vivido confiando que algún día llegará a esa edad del retiro para disfrutar de tantos años de esfuerzos, sin duda un privilegio del que pocos gozan.

Considérese un privilegiado si lo logró, entonces sea feliz porque las personas mayores de 60 años conforman en promedio el 14 % del total de nuestra población, y si a eso agregamos que sean pensionados, ¡créanme! Son casi especie en vía de extinción, pues cada vez hay más personas en edad de jubilación y muchas menos cotizando.

Siendo muy joven decía, ‘El gobierno nos engaña,’ cada vez aumenta la edad pensional, para que cuando podamos llegar a ella ¡ya todos estén muertos! Ja, ja,ja. Nada descabellado, cuando la esperanza de vida aumenta, pero el ahorro de los potenciales pensionados disminuye. No es mi percepción,

Las administradoras de los fondos de pensiones, consideran que la edad mínima para pensionarse casi nunca se cumple y según ‘Asofondos’ la gente está llegando a la edad sin cumplir las semanas cotizadas, por lo que es obligatorio seguir trabajando para completar las faltantes, entonces en realidad no se pensionan a la edad de pensión establecida.

Ahora bien, le aprendí a los compadres que no hay que ver la edad pensional como solo una fecha, si no como una acumulación de experiencias, de años vividos y ojalá aprovechados, y la jubilación como ese viaje personal, planificado y único.

Amig@, aún no llego a esa maravillosa etapa, pero si me permite expresar desde las experiencias compartidas, créame que la edad de jubilación no es solo un número, es el testimonio de su espíritu, una etapa que usted puede transformar en un capítulo empoderante, así que cuando lo logre, considérelo su oportunidad de ser el artista que pinta un nuevo lienzo en blanco, ¡con la potestad de elegir los colores!

¡Espero haberle aprendido a la experiencia de mi compadre, y El día que me pensione mantener esa misma actitud, y con ese ejemplo vívido, mantener planes, proyectos personales, y la suficiente actividad  para ocupar el tiempo y agrandar mi júbilo!

¡A ustedes, mucha sabiduría para su nuevo Plan! De momento, solo espero que pronto Volvamos a brindar, y ¡brindaremos!

Últimas noticias

Artículos relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Arrastre para mover

Ir al sitio