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La expresión ‘gajes del oficio’ se originó en los imponderables, en las molestias o en los perjuicios propios o causados por el desempeño de un oficio o empleo. Por ejemplo, cuando los profesores solo usaban tiza y tablero, era común que se enfermaran de la garganta. Se enfermaban por gajes del oficio. Pero, con el tiempo, también esos ‘gajes’ quedaban compensados con estipendios adicionales que trataban de subsanar el perjuicio. Recibían paga extra por el mismo oficio cuando se consideraba que recurrentemente se exponían a diferentes riesgos.

Esto pareciera ser el caso de nuestros gobernantes peninsulares que consideran estar sometidos a riesgos adicionales no incluidos en la paga mensual estipulada; y si nos atenemos a lo que ha sucedido en lo que va corrido del siglo XXI, el mayor riesgo está en terminar en los brazos del Inpec por violación recurrente del código penal colombiano. Como deben cubrir el riesgo que implica el oficio, entonces, en su gran mayoría, les meten mano a los recursos públicos.

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Lo anterior se entiende si revisamos la lista de exgobernantes electos por los guajiros en el presente siglo: Hay residentes casi que a perpetuidad en las cárceles dada las penas ya impuestas; hay quienes disfrutan prisión en su propia residencia; hay quienes disfrutan de libertad condicional por sospechosos vencimiento de términos después de haber purgado varios meses de cárcel; los hay también que ya han purgado sus penas; existen también aquellos que han sabido burlar los controles institucionales para salirse con las suyas y también existen los que han sido retirados del servicio público por haber llegado ilícitamente a ellos. De todo como en botica.

En toda la historia de la humanidad el ostentar un cargo público o el ser un gobernante era sinónimo de honorabilidad y dignidad. Las más altas funciones públicas eran para los mejores, y hasta en el imperio romano, por ejemplo, se establecieron normativas que tenían por objeto garantizar la independencia y libertad de actuación del funcionario como servidor público pero debiendo atender exclusivamente tanto el interés de la administración como al de los propios ciudadanos, predominando en todo caso, la honestidad.

Pero, estos considerandos del imperio romano como que no tienen asidero en la política regional ni en la sociedad civil guajira. En la política regional, porque los mismos exgobernantes siguen siendo los líderes políticos que manejan el poder regional y en la sociedad civil porque es una sociedad que no censura los malos procederes, que no defiende los recursos públicos y que sigue haciendo la venia  a quienes cada día más demuestran su desvergüenza. Da lo mismo el desempeño del gobernante, puesto que no existen castigos sociales. El gobernante no atiende exclusivamente el interés de la ciudadanía porque por encima de eso está, lastimosamente, el clientelismo puro.

A raíz de la salida del Palacio de la Marina de Roys Garzón por motivos conocidos, se ha alborotado el avispero para las elecciones atípicas que se vienen, las parlamentarias y presidenciales del próximo año. Los diferentes grupos políticos, casi todos dirigidos por exgobernantes, sacan las garras y comienzan a mostrar sus afinidades y preferencias.

Y al parecer, hasta Santa Lopesierra, condenado a 25 años en los Estados Unidos por narcotráfico, tendrá algo que ver con las elecciones que se avecinan. Así lo editorializa el periódico regional Diario del Norte cuando el 18 de agosto bajo el título de “Cambios en la Política Departamental”, dijo:

“Actualmente, en La Guajira se están fortaleciendo dos grandes bloques políticos que le apuntan a las eventuales atípicas. El primero de ellos lo conforman el ‘Bloque de los 7’, en donde participan con sus delegados exgobernadores de la talla de Jorge y José María ‘Chemita’ Ballesteros; ‘Kiko’ Gómez, Oneida Pinto, José Luis González, Wilmer González Brito y Jorge Pérez Bernier. El segundo bloque político corresponde a Alfredo Deluque con Nemesio Roys y sus amigos, los cuales cuentan credenciales políticas”. 

Y, más adelante, dice: “De ser verdad que ‘Santa’ Lopesierra haga revisión de la política de La Guajira, nos surge otra pregunta ¿A cuál de los dos bandos políticos se acercará? Solamente tenemos que decir que en los dos sectores tiene un hermano. Quienes hoy se creen incólumes y pulcros de la política guajira pueden considerar este pensamiento como adefesio o una desfachatez, pero la realidad es otra, y si no, observemos cuántos exgobernadores están ‘sub júdice’ y se encuentran liderando procesos políticos en La Guajira de manera personal y otros a través de terceras personas. El ajedrez político de La Guajira se está moviendo y es posible que surjan nuevos jugadores”. Hasta aquí el editorial.

En lo único que se equivoca Diario del Norte es que habla de bloques o de bandos. Yo hubiese dicho ‘bandas’. Porque el oficio del gobernante sigue siendo el mismo, el cumplimiento de la ley no puede conllevar ningún riesgo, y los dirigentes políticos regionales, dados sus antecedentes, piensan más en el presupuesto que en el bien ciudadano. Por eso estamos como estamos.