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“Me lo mataron, lo acribillaron, lo asesinaron, le dieron materile, lo emboscaron, lo incendiaron a bala, gritaba la gente y precisamente la Comuna entera se alborotó”.

“Todo Riohacha lo conocía”, escribió en una columna Ronald Gómez, ex secretario de gobierno distrital, en el efímero Gobierno de Juan Carlos Suaza. Error Ronald, no todos los conocíamos, mejor decir, que se escuchaba su nombre y hablaban de sus acciones, que es muy diferente.

El día de su muerte, fue un día normal, como todos, en esta cuarentena, como dice la canción: “por medio de mi ventana miraba el horizonte donde se ocultaba el sol sabiendo que a mi espalda la luna despuntaba”.

Avanzando a la media noche, se escuchaban los comentarios, mientras la noticia iba rodando mataron al guapo justiciero. Cada quien que lo llame como quiera de acuerdo a cómo le fue con él en la fiesta.

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A él, ‘Huguito’ lo llamaban, el jefe de la comuna 10. Un Dios para muchos, el terror para otros tantos, el benefactor para una gran multitud. Lo que no sabía o no encontraba la policía, lo sabía y encontraba ‘Huguito’. El ‘Pablo Escobar’ de su territorio.

“Huguito”, implantó su propio manual de vida y coexistencia. Entraba y salía a la comuna quien él dijera, vivía allí quien él dijera. El gobierno distrital, departamental y parte de entidades del orden nacional hacían su trabajo de convivencia ciudadana o tenían acercamiento con sus programas estatales a la comunidad si ‘Huguito’ daba el visto bueno.

Conocía de los montos de contratación, y si tenían resorte con su territorio exigía, la ‘Vacuna’, algunos quienes viven en la Comarca dicen que hacía de informante, de látigo y de perrero de los malcriados… frase que puso de moda el Jilguero. Chúpate ese Caramelo Carmelo.

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Le caían las mujeres como lluvias de verano. Para él reinaba el amor. Y aquellas enamoradas lo cuidaban y escondían. Así de simple Cachifle.

Muchos ojos en todas partes tenía, algunos de ellos se descuidaron y las pupilas bajaron, ‘Huguito’, no vio el amanecer del otro día. Llegaron y a plomazo limpio su vida cegaron.

Su existencia fue un torbellino y de locura fue su sepelio.

‘Él era bueno’, ‘era nuestro benefactor’, ‘cuidaba a los muchachos del barrio”, ‘Nos daba mercados’, ‘sacaba a los muchachos de la droga’, ‘Van a pagar…esto no se queda así’ y todo tipo de amenazas e improperios. Era la locura los gritos de la gente.

Un sepelio pintoresco, mujeres con alegorías de viudas usaban atuendos de colores vivos: rojo, amarillo, verde y por supuesto los colores tradicionales para conmemorar el luto en La Guajira.

‘Venganza habrá venganza’. Una frase contundente que retumbó a los oídos de más de trescientas personas que fueron a despedirlo sin la prevención del tapabocas. La policía no intervino, el sepelio del gran jefe con un alto nivel de dolor, bulla, escándalo y muchas lágrimas derramadas.

‘Huguito’, el mismo que muy joven comenzó a construir su imperio de poder, muerte, hurto, fantasía, episodios y una historia para contarla de boca en boca. Unos le quitarán, otros le aumentarán y otros inventarán.

Este hombre Rey de la Comuna 10 conocía al policía, al doctor de cuello blanco, al capo de la gasolina, al doctor del hospital, al estudiante, al periodista y sigue la trilla…y más de uno del marco de la plaza (es un decir); le debía un favor.

Lo cierto de esta sociedad, en donde una gran masa le interesaba más ‘Huguito’, llorar su partida, prometer venganza, defender su accionar.

Otros, que crecieron en el marco de la plaza, en un barrio grande y amplio, en la casona con fachada de patrimonio cultural, en la calle ancha, en los primeros vecindarios después de la calle 15 no tienen la menor idea o no dimensionan que en este Pueblo Señorial… crece sin control un mundo tenebrosamente sórdido que se está comiendo a Riohacha, y los más aventajados siguen saqueando las arcas públicas para vivir un mundo mejor.

¿Cuál será ahora el nuevo santo que la gente aclame para pedirle el favor?

‘Huguito’ un ñero caído, me dijo el paisa que conocí e inspiró a este escrito. De tantos más jóvenes que conociendo su historia quieren repetirla.

“La Historia no se cambia…se escribe una nueva”

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