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Desde las ciencias sociales y económicas se ha venido señalando que contar con recursos financieros ya no es lo sustantivo para propiciar condiciones de desarrollo local y mucho más en el contexto de la pandemia por el covid-19. Lo crucial para propiciar mejores condiciones de vida es contar con instituciones de calidad.

La asignación de recursos escasos del Sistema General de Regalías realizada por el exgobernador Roys Garzón en proyectos que si bien se requieren y se justifican administrativamente, no son prioritarios socialmente, evidenciando que su gobierno no estaba alineado con el Plan de Desarrollo, ni con las necesidades más sentidas de la población.

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Con la información disponible sobre la distribución de cerca de COP $300 mil millones, durante estos días y de manera ponderada he releído la matriz plurianual de inversiones y allí no se encuentran esas iniciativas que ejecutarán los municipios beneficiados. Tampoco en los textos, enunciados y ejes estratégicos del plan. Ello no habla bien de la calidad técnica de las decisiones tomadas, ni de la institución que representó como funcionario público.

En la universidad de La Guajira a los estudiantes de planeación para el desarrollo económico les reitero de manera permanente que en la teoría de la planeación estratégica situacional, la urna de cristal no puede convertirse en un refugio del mandatario, sino en un referente práctico de comunicaciones para el buen gobierno.

El gobernante que se refugia en sus paredes y en los soportes cálidos que provienen de amigos, grupo familiar y jefes políticos, pierde de vista lo más importante de la misión pública, que es llevar en hombros la carga de los demás para intervenirlas con soluciones pertinentes.

Esto determina el ADN del gobernante estableciendo la diferencia entre el gestor y expectante. En lo público hay que dudar siempre, por ello la gestión de gobierno es una permanente disyuntiva en donde la escogencia se realiza a partir del costo de oportunidad sacrificando lo que es inútil y si en ese propósito el gobernante se equivoca, que sea con nuevos errores y no con los de siempre.

La sociedad civil requiere de explicaciones claras y contundentes para que los guajiros podamos aprender la lección y pesar esta nueva página de nuestra historia regional caracterizada por el alto perfil técnico del gobernante, esperanzadoras promesas, destellos de luces, uso precario del diálogo con incidencia social y un opaco final.