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Este interrogante nos traslada a un cuestionamiento que podríamos indagar con la lectura del libro “El Arte de la Guerra”, escrito por el general de la antigua china, SunTzu, hace más de 2500 años.

Podríamos referirnos al coronavirus como un actor de guerra que precisamente nace en China, donde nos corresponde establecer la búsqueda a muchas contradicciones. Para crear estrategia de defensa que nos fortalezcan en la confrontación contra un enemigo impredecible, que posa de ser más poderoso que la misma humanidad.

Para conseguir ese discernimiento debemos revisar nuestra actuación de lucha, con fundamentos en la confrontación de una guerra no convencional (donde el enemigo actúa de manera psicológica y coactiva y los elementos de las fuerzas armadas usualmente trabajan independientes).

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Con el autor del libro; SunTzu, extraemos de la búsqueda en lugar la afirmación “que las guerras se ganan cuando sus generales están bien preparados”, es preciso configurar esta representación de “general” en los dirigentes que tenemos, cuando esta pandemia se hizo visible a finales de año y comienzo del presente, todos pensábamos que esto solo lo experimentaban los chinos, y fue extendiéndose luego de territorio y traspasó a Europa y, en ese momento seguíamos pensando que esto solo lo vivían los españoles y los italianos en su gran proporción, además.

Nos surge entonces la pregunta, ¿en qué estaban pensando nuestros generales? Se habló de inicio de una cuarentena como estrategia para ganar tiempo y prepararnos para esta guerra, con eso alcanzaríamos a adecuar y establecer protocolos en atención a la salud y ajustar la logística para garantizar la seguridad alimentaria, entre muchas otras acciones.

Pero el eco de la guerra nos sorprendió antes de la llegada del virus. Con la propagación de la noticia, se afectó la mente de nuestros generales con la manifestación del ego, activando el contagio del protagonismo como si lo que se esperara estuviera ligado con una contienda política y los preparatorios de las personas (las tropas) ¿para cuándo?

El protagonismo invadió el interés de los generales cuando deberían tener presente que “un ejército gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener victoria después.

Esta es la diferencia entre los que tienen estrategias y los que no tiene planes premeditados”, se invirtió el deber ser y se priorizó la figuración en el registro fotográfico de la entrega de ayudas para hacerla visible en las redes sociales y los medios masivos de comunicación con exaltación adicional de los beneficiarios, y se pasó por alto lo fundamental que es el actuar de la población (tropas), en formación de estrategias de defensa.

Para validar el viejo adagio “soldado advertido no muere en guerra”.

A nuestros generales se le pasó priorizar el adiestramiento de sus tropas por encima de su acción egocéntrica y hoy por hoy en muchos municipios la pandemia pasa factura, como una derrota que avisa que la guerra ha sobrepasado el promedio de letalidad (muertes), que se registra a nivel nacional con un indicador de 3.5 % y de uno mundial de 4.45 %.

La municipalidad que hoy supere estas cifras está condenando el futuro a la derrota y el viejo adagio no se cumpliría, quedando así, por parte de los generales derrotados, la excusa es que la gente (soldados), no tienen disciplina social.

A esta realidad presente queda demostrado que la estrategia de guerra en el contexto de la pandemia está en una “deriva estratégica” (es un cambio gradual que ocurre tan sutilmente que es imperceptible hasta que es demasiado tarde). Hoy con el asombro y el pánico que nos paraliza se registran muertes repentinas de personas muy cercanas social y afectivamente.

Quedando como consuelo la creencia y la fe que nos conecta con Dios abandonados en Él, sin hacer conciencia que nuestros generales cuentan con iguales número de talentos de aquellos generales que están ganando la guerra en otros lugares.

Si retomamos las lecciones que nos dejó el general chino, SutTzu, en su libro “El Arte de la Guerra”, podríamos ganar esta estratagema, pero primero nos toca remplazar las estrategias de ataque con la primicia “la invisibilidad reside en la defensa, la posibilidad de la victoria en el ataque”.