Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son responsabilidad exclusiva de los autores y no representan necesariamente la posición oficial de laguajirahoy. Escríbale al autor a [email protected].


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En solicitud realizada a través de la carta-columna pasada al doctor Amylkar, manifestó su aceptación complacido ante la intención de la invitación, la cual consiste en una práctica abierta enfocada en la construcción de un aprendizaje autónomo en ambiente virtual, fundamentada en una visión de desarrollo que proyecte una plataforma orientada a una generación manifiesta para el año 2034, a través de la cimentación de un arquetipo.

“Un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, incluso, de cada sistema”.

En otras palabras. El objetivo es promover por medio del aprendizaje autónomo “un guajiro con propósito”, con capacidad de intervenir su territorio para generar bienestar colectivo. El inicio de este propósito comienza con una cruzada para derrota los enemigos del aprendizaje, descrito por “Andres coaching, en su plataforma Desarrollo Organizacional”. Conocido en ejercicio como:

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  1. La incapacidad o miedo a decir «No sé». Referimos todo lo escuchado a nuestras experiencias pasadas. Nos cuesta reconocer que hay cosas que no sabemos creyendo que deberíamos saber.
  2. El facilismo de considerarse la víctima y culpar a los factores “externos” a la persona, de las causas de los problemas que enfrentamos y no podemos resolver.
  3. Dado como soy no puedo aprender eso. O nos consideramos demasiado grandes o demasiado chicos. O pensamos que determinado aprendizaje no es para nosotros dada la persona que somos.
  4. El fenómeno de la ceguera cognitiva. Cuando no sabemos que no sabemos. Para poder aprender hace falta una declaración de ignorancia. La ignorancia no es lo opuesto al aprendizaje. Postulamos que la ignorancia es el «umbral del aprendizaje».
  5. Querer tenerlo todo claro todo el tiempo. Cualquier momento de confusión o incertidumbre es evitado a toda costa. No estar abierto a admitir que para llegar a saber pasamos por el no saber y que para llegar a la luz hay trechos de oscuridad.
  6. Tener adicción a las respuestas. Debemos enamorarnos nuevamente de las preguntas, que son las que abren caminos.
  7. No asignarle prioridad al aprendizaje. (No tengo tiempo). Soy víctima de la vorágine cotidiana y el mundo no me deja aprender.
  8. La incapacidad de desaprender. Pensamos que si funcionó bien hasta ahora lo va a seguir haciendo.
  9. Creer que Aprender y Divertirse no son una mezcla posible y poderosa. Esto es especialmente muy importante para los que se declaren facilitadores del proceso.
  10. Confundir Saber con Estar informado. Saber es “saber hacer”, es decir que se puede reflejar en resultados, en cambio tener información no se traduce necesariamente en capacidad de acción, ya que es solo un proceso que ocurre en el cerebro, es un paso previo, pero aún falta “Salir a la cancha a jugar”.
  11. No dar autoridad a “otro” para que nos enseñe. Cuando declaramos a alguien como nuestro maestro, le otorgamos confianza y autoridad reconociendo su mayor capacidad de acción.
  12. La desconfianza. Confiar significa que al concederle autoridad a alguien estamos dispuestos a someternos a la dirección de esta persona, a sus instrucciones y a aceptar sus exigencias.
  13. Ausencia de contexto adecuado. Para que ocurra el aprendizaje debemos abrirnos a la posibilidad de que haya algo por aprender. El aprendizaje requiere apertura a lo nuevo y una disposición a cuestionar lo que conocemos.
  14. Creer que Saber es sinónimo de Tener la Verdad. A veces creemos que la “explicación que damos” es la verdad y que los demás están equivocados.

En diálogo seguido con el doctor Amylkar planteamos realizar un manifiesto ético del objetivo del ejercicio del aprendizaje y es que este no está atado a un pensamiento ideológico que proyecta un movimiento o partido político, su concepción es incluyente a todas las tendencias, ya que el propósito está pensado para una sociedad que tiene el desafío de valorar sus activos estratégicos, pensado para su bienestar.

La invitación es abierta e incluyente para todos los guajiros que hacen parte de la generación presente y futura, y que están pensando en generar oportunidad para sus planes de vida, y como dice el refrán “si tuvieran la opción de volver a nacer lo volverían hacer en La Guajira”.

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