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Existen mil cosas por las cuales nos deberíamos quejar por hechos recientes producto de la pandemia. Establecimos miles de parámetros para seguir con nuestras vidas cuando todo esto acabe, y si bien muchos sueños y metas se suspendieron por esto, tengo que decir que nuestro deber es salir fortalecidos.

En esta oportunidad, no quiero enfocarme a diversos hechos que han pasado en el Departamento sino en plasmar lo que mi corazón quiere expresar desde hace mucho tiempo, empleando opiniones románticas y reales, que quisiera compartir con usted amigo lector.

No soy un motivador, pero pienso que la vida es un camino de curvas, el cual depende de cómo lo conduzcas para lograr tus objetivos. Con el tiempo encontramos “huecos” que pueden ser profundos, que si bien nos pueden debilitar también nos pueden fortalecer. Esto nos ayuda a cambiar nuestra percepción de nuestro vivir, y nos proyecta a lograr nuestras metas.

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Sin embargo, he percibido que muchas personas les embarga la tristeza o se sienten decepcionados por múltiples hechos tales como la pérdida o el no conseguir trabajo, obstáculos con su negocio o crisis en su vida personal. Por ello, salen a la calle a buscar lo que sea para subsistir, y créanme que los entiendo, ya que es la naturaleza de nosotros los humanos.

Pero también pienso que somos afortunados. Tan solo piénselo: Tenemos vida, salud y unas ganas de vivir que hemos acumulado en todo este tiempo, y que será clave para conseguir nuestros objetivos. Tenemos nuestra familia que nos ama, unos amigos que nos protegen y un Dios que nos bendice (respetando el culto de cada quien).

Si usted en estos momentos siente lo mismo, reflexione en lo siguiente: ¿Qué pensaría si por el trabajo o emprendimiento debe arriesgar no solamente su vida todos los días sino la de sus seres queridos, y con una pandemia que crece en número de contagios y fallecidos? Lo más probable es que se llenará de incertidumbre al no saber lo que pasará.

Eso mismo sienten muchas personas que no son exaltadas por su labor diario, y que por el contrario se sienten excluidas de nuestra sociedad. Por eso, debemos exaltar y agradecer a los médicos y todo el personal científico y de salud, al personal sanitario, a nuestros gobernantes y personas que pertenecen a las ramas del Poder Público, periodistas y personal de supermercados y mercancías (sean formales e informales), a nuestra Policía y Fuerzas Militares inclusive. Somos expertos para juzgar todas sus actuaciones, pero no lo somos para agradecer.

¿Se ha puesto a pensar si esto nos pasara en épocas pasadas, como efectivamente pasó? Hubo tiempos en donde ni siquiera había personal de salud cerca de nosotros, o habían reglas que nos ayudaran a proseguir como sociedad e inclusive no se contaba con personal ni para vigilancia ni para recolección de basuras. Tengo que decir que la complejidad individual del ser humano es inútil para manejar problemas de sociedad.

Debo señalar que todos ellos han trabajado más allá del límite de su labor. Tal es el caso de los médicos, ya que hacen lo imposible para que el paciente se recupere con pocos implementos; los gobernantes hacen mil malabares para conseguir recursos y afrontar esta pandemia, dado el poco apoyo del Gobierno Nacional y la indebida centralización de recursos; nuestra Policía afronta las calles sin personal suficiente y los comunicadores, en muchos casos, no tienen materia prima para publicar una noticia y tienen que buscar otros medios. Tan solo esto es un claro ejemplo del sacrificio que deben hacer muchos profesionales en pro de nuestra sociedad.

No pretendo con esto algún rédito o reconocimiento, tampoco soy un idealista. Solo pienso que, ante una sociedad con muchas necesidades, y donde reina una enorme polarización, debemos ser agradecidos con lo que tenemos. Esto no quiere decir que debamos tolerar sus defectos, al contrario, debe ser la base para que juntos podamos progresar hacia lo que queremos.

Por lo pronto, disfrutemos de lo que tenemos, replanteemos nuestros planes a futuro y agradezcamos por todo y pidamos perdón por tan poco. Gente que le pone el alma como muchos lo hacen, es lo que necesitamos para que como Departamento podamos seguir adelante.

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