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‘Poncho’ Zuleta es un símbolo del vallenato y tiene más de medio siglo de estar entregando canciones exitosas a su pueblo y al mundo. Sea de madrugada, a prima noche o en el mediodía cada vez que escuchamos un zuletazo de los buenos, la nostalgia o la alegría nos inunda el alma; puede ser ‘Mañanitas de Invierno’ , ‘Tardes de Verano’ o cualquiera que antes haya retumbado en nuestros oídos reafirmando el éxito, sentimos que el universo es eso y que no hace falta  nada para ser felices. La música del cantor nos extasía y nos anestesia.

Pero así como ‘Poncho’ es un símbolo para los guajiros, también la arepa, según investigaciones de la Academia Colombiana de Gastronomía, puede ser considerada como símbolo de la unidad gastronómica nacional y de ahí que el 73 % de los colombianos que desayunan en el país incluye una arepa en su menú matinal. Hay 75 recetas regionales de arepa en Colombia, pero todas hay que voltearlas.

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Causó revuelo el saludo que ‘Poncho’ le mandó al candidato Petro porque el cantor siempre ha mostrado sus afinidades con el Centro Democrático y con el expresidente exsenador. No se demoró el cantor en rectificar el sentido de su saludo pero no recordamos si alguna vez aclaró su famosa alegoría a la tierra paramilitar hecha en Astrea en el año 2004. Ni falta que hizo porque quedó retratado en cuerpo y alma.

Lo cierto es que independiente de lo que haga o diga el cantor, sigue siendo ídolo entre los guajiros. Al fin y al cabo, es ídolo por lo que canta y ha cantado y no por lo que piensa, diga o haga. La rectificación es válida porque la arepa no se ha volteado. Otra cosa es que tenga que voltearse porque el pueblo de Colombia, La Guajira incluida, y eso se refleja en todas las encuestas que hace tanto el Dane como firmas encuestadoras privadas, no soporta ya los índices de corrupción ni los atropellos permanentes a nuestra escuálida democracia. 

En Colombia hay que voltear la arepa. Porque es imposible seguir como venimos, con una desfavorabilidad del presidente por encima del 75 %, con una desconfianza en los organismos de control que alcanza el 70 %, con un congreso en el que la gente no cree y por eso lo desaprueba en más de un 80 % y con un amanguale entre ejecutivo y legislativo que arrasa con cualquier avance democrático previsto en la Constitución Política. No se salva ni la Corte Suprema de Justicia. Nadie quiere lo que hay por lo que la arepa hay que voltearla.

En Colombia no basta con cambiar al ejecutivo porque este, utiliza la mermelada para que los legisladores se le arrodillen, función que siempre se da con éxito. Se necesitan congresistas de reconocido compromiso social que le permitan ser independientes de las dádivas, que no sean genuflexos ante el poder central y que entiendan que la prioridad antes que atender al mandatario, es atender las necesidades de la ciudadanía. Primero lo primero.

Por eso en La Guajira también hay que voltear la arepa. Que nuestros parlamentarios den la cara ante la grave problemática social que nos mantiene en el más bajo nivel de pobreza en el país. Que entiendan que las necesidades de los wayuu también son las nuestras y que cada infante muerto es una cachetada a la sociedad nacional.

Mientras no se supere el estado de cosas anticonstitucionales que desde hace cuatro años determinó la Sentencia T-302, ningún parlamentario guajiro debería respirar tranquilo. Pero igual debería pasar con nuestro mandatario departamental, el que se hace el de la vista gorda con lo que la misma sentencia indica y prioriza canchas de patinaje antes que agua para la gente, piscinas olímpicas antes que acueductos y obras varias que ni siquiera se contemplan en los planes de desarrollo.

La prioridad desafortunadamente no tiene que ver con las necesidades sociales sino con los proyectos que los contratistas amigos han diseñado para llevarse el presupuesto de todos. La malversación de las regalías departamentales y municipales de La Guajira, ya dejaron de ser noticia para convertirse en vergüenza nacional. Por eso también hay que voltear la arepa.

El año próximo es electoral por lo que se presenta como oportunidad de oro para voltear la arepa. Que mediante el voto democrático logremos hacer los cambios que la misma conciencia nos dicta. Pero, el camino se hace al andar, dijo hace rato Joan Manuel Serrat. Ojalá y sea el camino correcto para lograr el cambio.