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Los meses de agosto hasta octubre de cada año, se han convertido en una de las épocas más esperadas por los contadores públicos tributaristas e independientes, pero además uno de los más temidos por los contribuyentes que por el periodo gravable anterior han quedado obligados a presentar declaración de renta y complementarios a la U.A.E Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales – Dian.

Es así como, el Decreto Único Tributario en su artículo 1.6.1.13.2.6 y el Estatuto Tributario en sus artículos 591 y 592, estipulan aquellos contribuyentes obligados a presentar declaración de renta y complementarios por el año gravable 2019 y clasifican además los topes máximos que estos no deben superar para quedar exentos de dicha obligación formal.

Cabe recordar entonces, que estar obligado a presentar declaración de renta no debe ligarse con el pago de la misma, ya que no siempre los contribuyentes al depurar sus operaciones su resultado es un valor a pagar, podría darse que se genere un saldo a favor o un impuesto a cargo cero en su declaración luego del proceso de liquidación.

Por el año gravable 2019, están obligados a presentar declaración de renta y complementarios aquellos contribuyentes que a 31 de diciembre del 2019 tuvieron un patrimonio igual o superior a los $ 154.215.000; Además, si el valor de sus ingresos brutos, consignaciones bancarias, compras con tarjeta de crédito o compras generales superan el valor de $ 47.978.000 durante el periodo mencionado, igual deben presentar su declaración de renta.

Me detengo entonces someramente en el ítem de las consignaciones bancarias, estas afectan a gran parte de los ciudadanos, ya que al no llevar un control de las mismas y no conocer las obligaciones que se derivan de su mal manejo, el contribuyente a futuro puede ver afectación en su flujo de caja con sanciones pecuniarias por parte de la Administración tributaria.

En medio de la cotidianidad algún familiar o pariente nos ha solicitado que le permitamos consignar un monto en nuestra cuenta bancaria, ya que la suya o se encuentra bloqueada o no quiere pagar un gravamen por tal consignación, y de manera flexible accedemos ante la petición de nuestro allegado.

Lo que no se evaluó en dicho favor es que dependiendo el monto de la transacción puede el contribuyente quedar obligado a declarar renta en dicho periodo gravable, aún sin que el dinero sea de su propiedad o provenga como ingreso de labores de su profesión o salario, sino de un tercero. 

Importante entonces mantener un control más estricto sobre las operaciones y transacciones de nuestras cuentas bancarias ya que como contribuyentes podemos ser obligados a declarar renta en cualquier momento, y al no tener control de dichas operaciones no se le da cumplimiento a la obligación formal y a futuro como omiso podría acarrear sanciones tributarias y exigirse la presentación de la misma por parte de la Administración.

Finalmente, creo pertinente aconsejar además del cumplimiento oportuno de la obligación de declarar para quienes aplique este año, el mantener los canales de comunicación con la Administración tributaria actualizados, como es el caso del Registro Único Tributario – RUT, más exactamente en la casilla del correo electrónico, para así en el momento de que esta nos invite o requiera por evadir obligaciones tributarias pueda darse respuesta en forma oportuna y así evitar el aumento en el valor o porcentaje de las sanciones aplicables.

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