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Siempre como estudioso de las habilidades sociales me ha causado curiosidad estas dos. Las analizo en las personas de mi trabajo, docentes, estudiantes, padres, dirigentes políticos y sociales. Analizo como algunos les fluye natural las llevan en los genes, hacen parte de su personalidad, pero lo que más admiro de esto es como personas las combinan con la inteligencia emocional y son una bomba de éxito, para procesos sociales.

Dos mujeres de esta región que siempre les reconocí su autoridad y liderazgo que son para resaltar y recordar siempre en nuestra historia. Una la mamá grande de La Guajira, la matrona de Kaiwa, la diputada, la dirigente luchadora por su guajira Mamá Franca Sierra y su hija Daysi Hernández alcaldesa de Maicao.

Era imposible no reconocerlas en algún evento, por su elegancia carisma, que para los desconocidos era imposible no preguntar quiénes son, en sus disertaciones y participaciones en espacios políticos y sociales siempre estuvo por delante el amor a su tierra y cuando hablaban se les respetaba su coherencia y argumentación en defensa de nuestro territorio, eran incuestionables sus calidades humanas. Eran amadas y odiadas por lo mismo.

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Recuerdo una anécdota, cuando se presentaron diferencias con unas autoridades indígenas para consultar sus inversiones, igual para la contratación de sus docentes, los debates se encrudecían, el conflicto era más complejo, pero la sola llegada de estas dos mujeres, enmudecía el recinto y al expresarse donde resaltaban el respeto a la palabra, generaban confianza y tranquilidad todo fluía en armonía.

Cuando la alcaldía se desplazaba a los barrios, era igual, había un amor de los lideres, un respeto de la comunidad, por sus dirigentes, era una alegría ese acercamiento y diálogo con la población, ser funcionario era un orgullo, porque se estaba al servicio de la comunidad.

Esta semana despedimos a la matrona que llevaremos en el corazón, mama franca siempre respetada y admirada por presidentes, senadores, dirigencia de talla nacional e internacional con ganas de estar acompañándola, en su última morada, pero los protocolos de bioseguridad nos quitaron esa posibilidad, de despedir este ser humano tan especial, ni poder abrazar a todos sus hijos queridos, incluidos nuestra alcaldesa eterna como le digo en la distancia. Pero ese liderazgo y autoridad nos marcó, pero vemos con tristeza como este se ha diluido.

Cuando escuchamos que un alcalde para desarmar una fiesta con cuatro borrachos tiene que utilizar gases lacrimógenos y afectar a toda a una comunidad, que se genera una turba a linchar al dirigente por el abuso de la fuerza, me pregunto dónde están estas dos habilidades sociales tan importantes. Lo que sucedió es comparable que usted tenga problemas de piojos y quiera curarse con una escopeta.

Reconozco el carisma del alcalde Dasuki, pero esas salidas en falso están quemando su popularidad, hay dos cosas que un dirigente no puede perder es el respeto y la consideración de su pueblo. Yo lo invito que empiece a replantear estas dos habilidades sociales, que les sobraban a estas señoras y como a muchos dirigentes que hemos tenido, en la administración pública tenemos que aprender de la historia de los otros, para repetir lo bueno y corregir lo malo, y su equipo de trabajo tiene buen material de reflexión para tomar las medidas a tiempo.

Valoro su esfuerzo permanente en las calles para garantizar la cuarentena, la pregunta es ¿la estrategia es la mejor para educar este pueblo y que acaten las medidas? ¿Han sido pertinentes acordes a nuestra realidad? ¿O hay que cambiar de estrategias?, confío que encontrará el camino, usted es inteligente.

Añoramos esos espacios donde la comunidad se agrade con sus funcionarios en sus calles donde el respeto a la autoridad se retome, se reconozca ese liderazgo de ideas, de trato cariñoso con nuestro pueblo, estamos a tiempo de hacerlo.

Mis más sentidas condolencias a esas familias que han perdido un miembro en esta pandemia. Fortaleza en Dios.