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En pocas horas La Guajira y los guajiros pasamos súbitamente de la euforia al desconcierto. Se acababa de instalar el nuevo Congreso de la República, recién elegido, en el que nuestro Departamento a falta de uno, que no teníamos, pasamos a tener dos senadores, Martha Peralta y Alfredo Deluque y de dos pasamos a tener tres representantes a la Cámara, Carmen Ramírez, Juan Loreto Gómez y Jorge Cerchar. Nunca antes La Guajira había tenido una representación en el parlamento tan robusta como ahora, razón suficiente para celebrar. Cuando, intempestivamente, se dio a conocer el fallo de la Corte Constitucional que releva del cargo al Gobernador. 

Hace algo más de un año, en atención a la demanda incoada por doble militancia contra la elección de Nemesio Roys como Gobernador de La Guajira en los comicios de octubre de 2019, la sección quinta del Consejo de Estado, especializada en lo concerniente al régimen electoral, se pronunció anulando su elección y una vez más La Guajira volvió a la interinidad a la que ya nos tenían acostumbrados. Después de soñar que su llegada al Palacio de la Marina significaría un alto en el camino de los extravíos que conducían a nuestro Departamento hacia el precipicio, esta decisión nos volvió a la dura realidad.

Luego, por cuenta de una tutela, resuelta favorablemente por parte de la sección Segunda del mismo Tribunal, especializada en lo laboral, se dejó sin efecto la nulidad de la elección y su fallo fue compartido por la sección Tercera, especializada en contratación, que también metió basa en dicha querella.

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Esta se resolvió favorablemente con otra tutela impetrada por el propio Gobernador lo cual condujo a que la misma sección Quinta que la había decretado originalmente, en cumplimiento del fallo de tutela interpuesta por él, mediante  una decisión ‘de reemplazo’ el 14 de octubre de 2021 negara las pretensiones de la demanda de nulidad de la elección del gobernador Nemesio, lo cual le permitió continuar en el ejercicio del cargo. Aquí se pone de manifiesto la falta de seguridad jurídica que ha mantenido en vilo su permanencia al frente del cargo, que no terminó en el Consejo de Estado, ya que posteriormente pasó a otra instancia jurídica.

En efecto, resuelta la tutela in comento esta pasó a la Corte Constitucional para su eventual revisión, siendo seleccionada y fallada en el sentido primigenio, dejando en firme la nulidad de la elección de Nemesio Roys como Gobernador del Departamento. De modo que La Guajira, una vez más, ha quedado acéfala, sin timonel, como un barco a la deriva dando vueltas en círculo sin poder avanzar, porque no se puede avanzar retrocediendo y sin tener un norte. Huelga decir que este fallo de la Corte Constitucional es inapelable por ser ella órgano de cierre.

El caso de La Guajira es excepcional, entre los años 2012 y 2022 desfilaron por la gobernación 10 titulares del Despacho, prácticamente un gobernador en ejercicio cada año, poniendo en grave predicamento su gobernabilidad y a punto de convertirse en un Departamento fallido. La crisis que la agobia ha sido tan prolongada como profunda, lo cual ha conducido a la pérdida de confianza y a la intervención por parte del Gobierno central, que terminó por asumir prácticamente todas las competencias que son propias del Departamento.

Como guajiro me apena, me entristece y deploro constatar que, aunque dura lex sed lex, el efecto práctico de todo este galimatías judicial es que nuestro Departamento vuelve a las andadas, quedando sin rumbo fijo, como si fuera un corcho en remolino. Así no puede haber progreso, desarrollo y mejor estar en un Departamento que como el nuestro acusa los peores indicadores sociales en el país y por ello mismo demanda soluciones prontas y eficaces para su población, especialmente para la más vulnerable.

Cuando los guajiros, pensando con el deseo, abrigábamos la esperanza de haber dejado atrás la falta de gobernabilidad a consecuencia de la permanente interinidad en el Palacio de la Marina, nos cae como un baldado de agua fría la decisión de la Corte Constitucional de dejar en firme la declaratoria de nulidad de la elección del Gobernador Nemesio Roys Garzón decretada por la Sección Quinta del Consejo de Estado. Una vez más La Guajira queda al garete, sin brújula y ¡sin un puerto de destino claro!