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Confundido yo del snobismo con que determinados dirigentes políticos regionales, estudiosos, inquietos y por demás  profesionalmente inquietantes, quieren buscar soluciones en otras regiones para los problemas de La Guajira; cuando los términos esenciales y fundamentales de tierra y población están en reflexiones, en relaciones, en uno y otro territorio, por los signos de nuestra región, que estamos ubicados sin querernos dar cuenta de ello, en puntos geográficos diferentes, que sobra decir que La Guajira no es ni histórica, ni étnica, cultural, política, ni socialmente semejantes a las otras regiones del país. Nuestra tierra por naturaleza propia, es contraria a toda actitud contrapuesta.

El cambio brutal que por muchas razones sufrirá la región guajira, debe ser motivo de análisis y estudio por parte de sus representantes y dirigentes, para lograr así encontrar positivas soluciones. El que se sienta guajiro, que haya vivido en otra región, si quiere recuperar y defender a su tierra tiene que volver a luchar por ella. En toda esta tierra se palpa la urgente necesidad de la creación de una Guajira nueva.

Hay que crear La Guajira del futuro. Una Guajira que no sea como hasta ahora: el simple continuismo de una región pobre  improductiva, que con los mitos, leyendas y las bondades de la explotación del carbón del Cerrejon, han debido suscitarle en la mente tal vez, con tanto empeño y esfuerzo propagado, la creencia de que los problemas en gran parte sin o con excepticismo, dejarían de existir. Y es posible que ello en parte sea cierto, ya que yo tengo apuntado en contra de La Guajira la tolerancia tanto política como económica, de aquella mediocridad que a través de una ininterrumpida representación en el Congreso –con Presidencia de Cámara y Senado incluida–, no ha conseguido para nuestra tierra algo diferente, que la creación de un interés personal a percibir las jugosas dietas de cada mes, acompañado de la creación de un escenario especial, para incrementar su patrimonio y exhibir su vanidad de poder y magalomanía.

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No es La Guajira en boca del derrotismo, los que sin fundamento defiende la explotación del carbón del Cerrejon, como la única esperanza de redención del pueblo guajiro en todos sus aspectos, y de la Nación en materia de recursos energéticos, para que caprichosamente se vayan a dilapidar el producido de nuestros recursos naturales no renovables que pudieran beneficiar más a la región. En tanto que los resultados del problema del daño ecológico y ambiental por muchas regalías percibidas no se resolverán en su totalidad con la adopción de retrollenados y de reforestacion.

Pero dentro de esta situación, existe además, la angustia de la comunidad para saber con exactitud, cuando dejará de producir en cantidad y calidad la exportación, y a quienes, más ha beneficiado la explotación de las minas de Carbón del tajo abierto del Cerrejon. Y qué soluciones se proyectan para la región en el aspecto de fuentes de trabajo y económico, cuando el cierre de la mina sea una realidad a corto o mediano plazo.

Para complementar este escrito debo manifestar, a la actual generación, en la formación del nuevo hombre guajiro, que encomillo una parte del fragmento de un libro que he ojeado para analizar, como sugerencia muy con mi debido respeto: «Por muy confusamente que sea, una toma de conciencia nace del movimiento de rebeldía, la percepción repentinamente deslumbrante de que hay en el hombre algo en que el hombre pueda identificarse, aunque, no sea más que por un momento. Con la pérdida de la paciencia, con la impaciencia comienza un movimiento que puede extenderse a todo lo que antes era aceptado. El oprimido en el momento, en el instante que rechaza la orden humillante del opresor, rechaza al mismo tiempo su propio estado de oprimido. Incluso sobrepasa el límite que fijaba a su adversario, exigiendo ahora el ser tratado como igual».

Así es como entiendo yo también, a todos los libres pensadores y hombres rebeldes, que no necesitan de sometidos, ni encadenados e incondicionales, para que sus ideas prevalezcan en el concierto de la verdad.

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