La huelga en Cerrejón

Históricamente las
huelgas, salvo pocas excepciones, han servido para presionar progresivos
avances en materia de garantías laborales para los trabajadores.
El pulso que en
estos días inclinó el músculo de la voluntad colectiva de los trabajadores a
favor de la decisión del decreto de la huelga, contrariamente a lo que se pueda
pensar, no fue decidido para rechazar la vía del diálogo con la empresa.
La impresión que se
tiene, que tenemos, es que se abrió camino en el seno del colectivo de los
trabajadores la tesis de jugar a ganar políticamente.
A ganar en las
urnas, en este caso, con la bandera de la huelga. La pregunta que salta a
primera vista es si es políticamente rentable cargar con las complejas
consecuencias de una huelga, de las caracteristicas sociales y económicas, de
una huelga en Cerrejón.
Es decir, si se
puede resultar siendo gananciosos, desde el punto de vista político, la
comunidad de trabajadores, los líderes sindicales, líderes sociales y líderes
políticos embarcados en tamaña aventura. Y aquí estamos pensando en si el
juicio que seguramente hará la sociedad departamental y nacional premiará,
políticamente, cipote berenjenal económico que se generará, principalmente en
La Guajira.
Respetuosamente, muy
respetuosamente, compañeros trabajadores, compañeros líderes sindicales,
compañeros líderes sociales y compañeros líderes políticos, piensen bien en
este próximo paso. No descarten la alternativa del diálogo. Exploren diferentes
formas de diálogo. Háganse acompañar de garantes y aliados eficaces, como
serían los gobernantes locales, involucrados en este eventual drama de una
huelga de estas proporciones.
Tampoco renuncien,
no se trata de eso y que quede muy claro, a los justos anhelos de conquistar
mejores y permanentes garantías laborales.
No me puedo imaginar
un cese prolongado de empresas, contratistas y subcontratistas. Tampoco alcanzo
a suponer cómo sería el quiebre institucional de la gobernación y las alcaldías
si de un cipotazo se fracturan los ingresos y demás beneficios provenientes de
la actividad minera.
Habrá quienes por
miedo a la censura no les digan las cosas con la total claridad y quienes por
instinto gregario se sumen a la corriente que mayoritariamente ganó en las
urnas con la bandera de la huelga. Yo prefiero la antipática vía de la comedida
advertencia en momentos en que podría resultar más popular la arenga y el explosivo
discurso del choque.
Escribió Armando
Pérez Araújo
Especial para
laguajirahoy.com

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